Diario de León

Las bodegas denuncian el bloqueo del reglamento de la DO y el pobre repunte

Piden a Alfonso Arias «que se ponga las pilas». Autóctona solicitará una reunión

El presidente del Consejo Regulador de los Vinos del Bierzo, Alfonso Arias, en la sede del organismo

El presidente del Consejo Regulador de los Vinos del Bierzo, Alfonso Arias, en la sede del organismo

Carlos Fidalgo
Ponferrada

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No hay motivos para brindar. Así lo entienden la mayoría de las bodegas inscritas en el Consejo Regulador de los Vinos del Bierzo, molestas porque el organismo que dirige Alfonso Arias Cerezales haya mostrado su satisfacción por el repunte de las ventas en el exterior en un 4,6 por ciento, hasta alcanzar los 7,5 millones de botellas.

Y no hay motivos para el brindis porque después de más de cuatro años desde su entrada en vigor, la D.O. Bierzo todavía no ha adaptado su reglamento a la Ley del Vino de Castilla y León, se quejan los bodegueros, sigue sin definirse sobre las nuevas variedades de uva, suben las tasas en un momento en el que bajan los márgenes de beneficios, la promoción exterior del vino está desatendida y los bodegueros tienen que organizarse al margen del Consejo, y las cifras del crecimiento de ventas resultan insuficientes para la potencialidad de la comarca. La denominación, recuerdan los bodegueros integrados en la asociación Autóctona «sólo» es capaz de colocar 7,5 millones de botellas en el mercado a pesar de que en cada vendimia se vienen recogiendo más de 15 millones de kilos de uva.

El malestar generalizado llevará a la dirección de Autóctona a solicitar una reunión con Alfonso Arias para trasladárselo y buscar puentes que rompan lo que los bodegueros entienden que es «un parón» que dura demasiados años en la actividad de la D.O, que en el 2010 apenas logró vender un millón de botellas más de las que comercializaba diez años antes (6,4 millones de botellas).

El presidente de Autóctona, Víctor Arroyo, se ha mostrado prudente y ha preferido no realizar manifestaciones públicas hasta que no se produzca el encuentro con Arias. Pero los bodegueros de la asociación, sin que trasciendan sus nombres, no ocultan su descontento.

En primer lugar, las bodegas críticas lamentan el retraso de la D.O. en aprobar el nuevo reglamento, adaptado a la ley autonómica del 2006. El actual se apoya en una ley de 1970 y los bodegueros consideran que se encuentran en «un limbo jurídico».

El descontento no es nuevo. Los tres vocales de las bodegas privadas en el Consejo Regulador ya dimitieron de sus cargos al comienzo del mandato de Arias, descontentos con la escasa representatividad frente a las cooperativas (nueve vocales) que les concede la ley electoral de la Junta. «Somos los que arriesgamos el dinero, vamos a las ferias y nos hipotecamos, pero deciden los cooperativistas», se lamenta uno de los empresarios consultados. «Estamos demasiado enrocados. Enfrentados. Deberíamos trabajar juntos y salir al mundo. Pero lo que no puede ser es que el que menos se juega tenga el 75 por ciento de la representación», reflexiona otro bodeguero que todavía espera que la D.O. «se ponga las pilas» y sea posible «dar un salto» en las ventas.

Y es que los bodegueros no entienden como el Consejo Regulador todavía no se ha marcado el objetivo de vender todo el vino que se recolecta en la comarca para controlar los precios y evitar que la mayoría de la uva mencía acabe de relleno en otras zonas vinícolas que la comercializan como producción propia. «Vender una cisterna de vino a Francia no es vender Bierzo», se quejan.

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