Trabajadores de LM reavivan las protestas para frenar la deslocalización de la eólica
Una veintena de operarios protagonizó una sentada ante la fábrica para evitar la salida de un molde.
Evitar por todos los medios posibles el desmantelamiento de la factoría de palas eólicas de LM Wind Power en Ponferrada ante la inactividad de las administraciones competentes. Con este fin, una veintena de trabajadores protagonizó ayer una sentada a las puertas de la fábrica. Se concentraron para apoyar al comité de empresa en su lucha contra un cierre que parece inminente, ya que han empezado a salir moldes de palas con destino a otras zonas de producción. Han pedido apoyo político y al no conseguir una apuesta real han decidido tomar ellos las riendas de la situación. Inmersos en un Expediente de Extinción de Empleo y ante la proximidad de uno nuevo, los trabajadores despiertan y amenazan con seguir adelante con sus actuaciones si la compañía no detiene la sangría.
Ayer consiguieron evitar el traslado de uno de los cinco moldes que todavía permanecen en Santo Tomás de las Ollas. De momento respiran aliviados por haber conseguido el propósito que ayer les llevo a no moverse de las puertas de la fábrica berciana, aunque están cansados de excusas y exigen a la empresa información, documentación que demuestre que la situación productiva es tan crítica como la están vendiendo. Algo de lo que desconfía, y mucho, el presidente del comité de empresa por CC.OO, Gabriel Garnelo. «No tenemos nada, la empresa no acredita nada. Todo lo que conocemos es de palabra, por ello hemos presentado una denuncia ante la Inspección de Trabajo», apuntó Garnelo, denunciando que «se están desviando pedidos de esta planta a otras, se están moviendo moldes a otras zonas y se están rechanzado pedidos de clientes que quieren, expresamente, producir aquí». Esto tiene una explicación más que clara, según el presidente del comité. «Es evidente que hay producción, al menos para mantener los empleos que todavía quedan, otra cosa es que se quiera producir aquí», esgrimió.
En estos momentos, son algo más de 300 los trabajadores en activo, un centenar de los cuales se irán antes del 30 de septiembre, pues forman parte de la plantilla que aceptó las bajas incentivadas. Aunque poca, la factoría sigue con vida y permitir la salida de moldes sería aceptar el fin de la producción en Ponferrada, explicó el secretario provincial de la Federación de Industria de CC.OO, Alberto González LLamas, quien adelantó que Inspección de Trabajo «le ha pedido a la empresa que se someta a un proceso de información y que de no hacerlo podría intervenir en futuros expedientes de regulación».
En un clima de incertidumbre cada vez más negro, los trabajadores piden a la administración que interceda. «Nadie nos echa una mano», criticó Garnelo.