Diario de León

La Guardia Civil intenta desmontar la coartada del celador acusado de incendio

Contrasta los horarios en los que dos testigos dicen haber estado con el imputado.

El celador acusado de incendio, en los juzgado de Ponferrada el pasado 18 de junio.

El celador acusado de incendio, en los juzgado de Ponferrada el pasado 18 de junio.

Carlos Fidalgo
Ponferrada

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La Guardia Civil está investigando la credibilidad de los dos testigos en los que se apoya el celador de caza acusado de incendiar Los Ancares el pasado mes de octubre, en un intento de desmontar la coartada de Alberto G.G, en libertad bajo fianza después de ser detenido como presunto autor del fuego y desde hace dos semanas, con una orden de alejamiento de los montes de utilidad pública. Y lo están haciendo contrastando las distancias que aseguran haber recorrido el día del incendio y los horarios en los dicen haber estado o visto al acusado.

Los agentes dudan de la declaración de la mujer con la que el celador asegura haber tomado café en su casa de Villar de Acero a la hora en la que se iniciaron las llamas, minutos antes de las cuatro de la tarde del 17 de octubre, y han llegado a la conclusión, según el oficio dirigido al juez al que ha tenido acceso este periódico, que «el horario de trabajo de la señora M.L. no se corresponde el declarado en diligencias con el reflejado por su empresa, así como tampoco el lugar». Los investigadores también insisten en que existe una clara relación de amistad entre el celador y la vecina de Villar de Acero y un parentesco político entre esta y el segundo testigo del acusado, P.C. que vive y tiene un niño en común con la hija de M.L.

En Burbia, hasta las 14.10

La Guardia Civil ha contrastado con la empresa de asistencia a domicilio en la que trabaja la testigo de Villar de Acero que M.L. tenía asignada la atención de una persona en Burbia (Vega de Espinareda) entre las 10.00 y las 14.10 horas del día del incendio. La empresa ha confirmado a los agentes que no tiene constancia de que la testigo —que ha declarado ante el juez que el celador estaba tomando café en su casa de Villar de Acero «sobre las 15.25 y 15.30 horas»— faltara ese día a su trabajo. Según la testigo, el acusado había ido a su casa para acercarle «una póliza de seguro que esa mañana la declarante había contratado» y está segura de la hora que era por miró el reloj y a las 16.10 tenía que entrar a trabajar en Tejeira.

Los agentes también ponen en duda que el segundo testigo, P.C. no conozca más que «de vista» al acusado. Este segundo testigo aseguró en su declaración que el día 17 de diciembre, salió de su trabajo (en una nave de prefabricados en la carretera de Vilela a Valtuille de abajo) sobre las 15.00 horas y «se dirigió a Villar de Acero para hacer una excursión andando desde Porcarizas hasta Campo del Agua».

El testigo afirmó que «cuando llegó a la plaza de Villar de Acero para tomar un café, unos 25 o 35 minutos más tarde, vio pasar a Alberto para abajo, en dirección a la parte baja del pueblo».

El testigo insiste en que a Alberto G.G. «no lo conocía más que de verlo en excursiones», pero la investigación de la Guardia Civil deja claro que P.C. es «yerno» de la vecina de Villar de Acero «y esta parece tener una relación de amistad desde hace tiempo con Alberto». De ahí que duden de que la relación entre el celador y su segundo testigo sea tan casual como han tratado de dar a entender.

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