El «botín» de los 17 registros ocupa dos furgones y su análisis llevará meses
De los 7 en Ponferrada salieron 20 cajas de archivos, el ordenador central y dinero.

Los agentes sacando el ordenador central de las oficinas de Martínez Núñez en Lazúrtegui
El juez Vázquez Taín ya lo adelantó al cumplirse las primeras horas de la intervención de los agentes de la operación Caballo de Troya tras 17 registros en Madrid, Valencia y sobre todo en Ponferrada. «El análisis de la documentación interceptada llevará semanas», advirtió. «Semanas» puede resultar, sin embargo, una previsión bastante optimista. La labor de análisis de los archivos tanto informáticos como en papel que se han requisado podría llevar varios meses si se realiza de manera concienzuda.
En esa tarea ya están enfrascados no obstante los agentes de la Agencia Tributaria y de la Unidad Especializada Fiscal (Udef), al servicio del número 2 de Santiago. Aunque según fuentes de la investigación sobre blanqueo de capitales e insolvencia punible, la documentación recabada en los registros a lo largo de toda la semana llena por completo dos furgones de tamaño medio.
Aproximadamente una tercera parte de ese material procede de los siete registros —de los 17 en total— que se desarrollaron en las instalaciones del grupo Martínez Núñez en Ponferrada y su entorno. Casi una veintena de cajas de cartón con cientos archivos en papel, también equipos informáticos entre ellos el servidor central de la cuarta planta de Lazúrtegui, y lógicamente todo el dinero aprehendido en las cajas de seguridad vinculadas a la familia del constructor en el Banco de Santander. Buena parte del mismo apareció en fajos de billetes de 500, hasta un millón de euros.
A ésto, además, habrá que sumar el repaso de los testimonios de las decenas de pinchazos telefónicos entre los imputados por la venta de los hoteles de Martínez Núñez en Galicia al liquidador de la constructora Teconsa, Ángel de Cabo, que se autorizaron poco meses después de que en febrero de 2012 se abriera la instrucción por supuestos delitos fiscales, insolvencia punible y falsedad documental, con el punto de mira centrado sobre la actividad de los hijos de José Martínez Núñez, José Luis y Maribel Martínez Parra.
GH 3 euros, Teconsa uno
Algunos de esos testimonios, al estar en relación con otros casos como la venta de Marsans, en la que también De Cabo es uno de los principales factotum, se tendrán que dirigir a las piezas que llevan otros juzgados nacionales sobre la operación Crucero —viajes Marsans— o incluso sobre Nueva Rumasa.
El objetivo final será constatar qué patrimonio real se oculta tras la venta por tres euros de los GH de Lugo, Orense y Santiago, cuyos activos eran de 25 millones cuando Martínez Núñez los traspasó a De Cabo por una cantidad simbólica; en una operación casi calcada a la del 2009 sobre la joya de la corona de grupo, la constructora Teconsa. Según información del despacho Iure que representa a varios afectados por el concurso de acreedores de la compañía y que recoge el rotativo El Faro de Vigo , De Cabo se estrenó como «liquidador» al comprar Teconsa por un euro. La constructora, sin embargo, tenía un activo de 176.546.450 euros y un pasivo de 501.945.121 y decenas de acreedores a los que hacer frente. La compañía, en concurso de acreedores en el Mercantil 3 de Madrid, está bajo la responsabilidad de tres administradores judiciales. Todo apunta que puede acabar en liquidación con posibilidades de que se condene tanto a la familia Martínez como a Posibilitum Bussines, ligada a De Cabo, al pago de las cantidades que queden pendientes tras las venta de los activos de la firma, según dicho bufete.