Diario de León

Condenan a nueve años de prisión a un berciano por violación a su pareja

La versión de la mujer es «creíble, persistente y no persigue perjudicar al acusado».

Imagen de archivo de la fachada del Tribunal Supremo, que emitió el fallo.

Imagen de archivo de la fachada del Tribunal Supremo, que emitió el fallo.

Miguel Ángel Zamora
León

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El Tribunal Supremo ratificó la sentencia impuesta por la Audiencia Provincial de León a un vecino de Bembibre condenado a una pena de nueve años de prisión como culpable de un delito de violación contra su pareja sentimental. El Alto Tribunal decidió no admitir a trámite el recurso de casación presentado por sus representantes legales.

De acuerdo a la sentencia, a la que ha tenido acceso este periódico, se considera probado que el acusado y la víctima, mantenían una relación de pareja desde hacía aproximadamente cuatro años. La convivencia en los últimos tiempos se había deteriorado, llegando a pedirle la víctima al procesado que abandonara el domicilio en el que convivían.

El día de los hechos, el condenado llegó a casa cuando la joven se encontraba almorzando. Una vez finalizó, la mujer se acostó en un sofá, y el acusado, con ánimo de mantener relaciones sexuales, y portando un cuchillo en la mano, se acercó a ella, le cogió del cuello, lo que motivó que se despertara, y entonces le dijo «vamos a acostarnos». Ella se puso a gritar y él le dijo «cállate, no dejes a tus hijos sin madre», mientras le tapaba la cara, produciéndole dificultades para respirar.

La víctima , que no deseaba mantener relaciones sexuales con el acusado, quiso desembarazarse de él y quitarle el cuchillo, y con ese objetivo, intentó apartarle de ella, por lo que mantuvieron un forcejeo durante el cual el procesado cogió a la víctima del cuello, le tiró del pelo, y le golpeó con la mano en la cara, mientras le repetía ,nuevamente, «vamos a acostarnos».

A continuación, el varón que persistía en su afán de mantener relaciones sexuales con la víctima, le cogió del brazo y le condujo al dormitorio, donde le manifestó su intención de utilizar con ella unas esposas, desistiendo finalmente de ese propósito, ante las súplicas de la denunciante. En dicha habitación había un armario-armero de seguridad, en el que el acusado guardaba cuatro armas legalizadas a su nombre.

Con unas esposas

El acusado dio un leve empujón a la muchacha y ésta cayó en la cama. Él entonces se quitó el pantalón, diciéndole ella , «así no quiero yo y así no quieres tú», pese a lo cual, el individuo colocándose encima de su compañera mientras con sus manos cogía hacia atrás los antebrazos de ésta, le penetró por vía vaginal, llegando a eyacular. Para entonces, y por el temor que le había infundido el estado furioso del varón a ser objeto de nuevas y acaso más graves agresiones por su parte, ella se había quitado los pantalones que vestía.

El acusado en su declaración reconoce que se acercó a la perjudicada portando un cuchillo, y le dijo «vamos a la cama», produciéndose un forcejeo. Continúa diciendo que, después, los dos se fueron de la mano al dormitorio y tuvieron una relación sexual, con penetración vaginal, que fue consentida por ambos. La perjudicada niega que hubiera consentimiento por su parte, manifestando que si accedió a mantener relaciones sexuales, fue por el miedo que le produjo el comportamiento violento desplegado por él en el salón de la casa y que continuó cuando la llevó hasta el dormitorio cogida del brazo, donde hizo ademán de atarla con unas esposas, y la cogió los brazos mientras la penetraba.

Rechazo previo

Ella previamente le había manifestado que no quería mantener relaciones sexuales, de acuerdo a la versión que recoge la sentencia, que se hizo pública en las últimas horas.

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