Sarracín esquiva la ruina
Vega de Valcarce y la Junta llegan a un acuerdo para evitar el desplome del castillo con 45.000 euros.

La colina de la fortaleza, vista desde la N-VI.
Cuarenta y cinco mil euros salvarán este verano al Castillo de Sarracín de la ruina. Es el presupuesto mínimo de las obras de consolidación que el Ayuntamiento de Vega de Valcarce emprenderá en las próximas semanas después de alcanzar un acuerdo con la Junta de Castilla y León para evitar el más que previsible desplome de una parte de la fortaleza con las heladas del invierno. El Ayuntamiento cuenta con la aportación desinteresada del Grupo Valcarce para confinanciar los trabajos y de dos arquitectos de la zona que elaborarán el proyecto técnico que después supervisará la Dirección General de Patrimonio de la Junta.
El visto bueno a la intervención por parte de la administración autonómica lo recibió ayer mismo la alcaldesa, María Luisa González Santín. «Es una buena noticia porque es posible que no pasara el invierno sin un desplome. Y si coge a alguien debajo...», afirmó la regidora y también diputada nacional del PSOE, visiblemente satisfecha porque el Ayuntamiento no dispone de medios técnicos ni económicos para emprender ni siquiera unas obras de urgencia por su cuenta.
El acuerdo también implica a la asociación Promonumenta, que a comienzos de año lanzaba la señal de alarma para advertir del riesgo inminente que corre el castillo. El colectivo, que viene colaborando con el Ayuntamiento —titular del monumento— haciéndose cargo de la limpieza periódica de los restos, acometerá una actuación más profunda para facilitar las obras. El proyecto se apoyará en un estudio previo sobre las debilidades de la fortaleza. «Se sabe exactamente donde se está resquebrajando», afirmó Santín.
La confirmación de la intervención se produce después de que el procurador autonómico del PSOE en las Cortes de Castilla y León, Miguel Ángel Fernández Cardo, animara a la Junta de Castilla y León firmar un convenio con el Ayuntamiento de Vega de Valcarce. Cardo aseguró a este periódico que si la administración autonómico no intervenía antes de septiembre, el grupo socialista presentaría una proposición no de ley, convencido de que Sarracín no sobreviviría a otro invierno sin obras de consolidación.
Y es que ahora mismo, Sarracín no deja de ser un castillo en el aire. ««El castillo está apoyado en sus propios derrumbes. Es una ruina progresiva», advertía a este periódico, ya en abril del 2012, el historiador y coronel retirado Tomás Cebrero, uno de los vecinos de Valcarce que está colaborando con el Ayuntamiento para evitar que la fortaleza medieval se venga abajo.
El Ayuntamiento ya contaba hace año y medio con la autorización de Patrimonio para realizar excavaciones arqueológicas y desescombrar el castillo, aunque entonces los técnicos ya recomendaron apuntalar antes las ruinas y prohibir temporalmente el acceso al monumento.
La fortaleza fue edificada a mediados del siglo IX, con los reyes asturianos conquistando terreno hacia el sur, en una colina estratégica sobre la ribera del Valcarce y en la ruta hacia Galicia. Su nombre procede del conde Sarracino, hijo del conde Gatón. Reformado a finales del siglo XV por el marqués de Villafranca, funcionó como pabellón de caza, con dos torres añadidas, en el siglo XVIII.