Condenado a un año de cárcel por grabar a sus camareras en el vestuario
El ex encargado del restaurante de Ponferrada donde ocurrió usaba una cámara espía.

Microcámara similar a la usada en el caso de Fabero, en una imagen de archivo.
Les decía que era un sistema para controlar el tiempo que pasaban en el baño y en los vestuarios, pero en realidad era una cámara espía que grababa los momentos en los que se cambiaban de ropa. El ex encargado de la franquicia ponferradina de una cadena de restaurantes Mounir Oulad acaba de ser condenado a un año de prisión y a pagar 1.400 euros de multa y una indemnización de 9.000 euros después de que el juzgado de lo Penal de Ponferrada le haya declarado culpable de un delito contra la intimidad por usar una cámara camuflada en un bolígrafo para grabar a las seis camareras que tenía a su cargo.
La sentencia de conformidad evitará la celebración de una vista oral que, aún siendo a puerta cerrada, incomodaba especialmente a las denunciantes, que han querido evitar que las grabaciones realizadas en los vestuarios y el baño se exhibieran en la sala, según confirmaron fuentes judiciales a este periódico.
La sentencia firmada por el magistrado Óscar Hernáiz condena a Oulad a un año y un día de cárcel. El condenado, que fue despedido por la cadena después de la denuncia de las seis empleadas y que ni siquiera reside ya en Ponferrada, no ingresará en prisión porque no cuenta con antecedentes penales.
Las engañaba
Oulad, según el testimonio de las afectadas, trató de alejar cualquier sospecha sobre el uso de la cámara camuflada asegurando a las empleadas que tenía a su cargo que se trataba de un sistema para controlar las ventas del restaurante y el tiempo que pasaban en el vestuario mientras se cambiaban de ropa para vestirse el uniforme de la cadena, o en el baño, de forma que no se les descontara dinero en la nómina. Incluso, confirmaron las mismas fuentes, anima a las seis trabajadoras a poner en marcha ellas mismas el dispositivo.
Las empleadas, sin embargo, desconfiaron del dispositivo y cuando se dieron cuenta de que era una cámara finalmente presentaron una denuncia contra su encargado. Oulad, de nacionalidad marroquí, fue despedido.
El juez de lo Penal considera probado el daño moral que han sufrido las seis denunciantes y condena al ex responsable del local a pagarles 1.500 euros a cada una. La sentencia también le impone una multa de 1.400 euros.
Se trata de la tercera sentencia similar que dictan los juzgados de Ponferrada en los últimos años, siempre con cámaras camufladas de por medio para grabar a mujeres en su intimidad.