Los temporeros nacionales copan siete de cada diez empleos agrarios
Asaja-Bierzo ayuda a contratar a 170 trabajadores y sólo 50 son extranjeros.

Temporeros búlgaros trabajando en la vendimia en un viñedo del Bierzo, en una imagen de archivo de hace dos campañas.
El campo berciano ha vuelto a la mano de obra familiar y a la contratación ocasional de temporeros nacionales. La estadística de la bolsa de empleo de Asaja para la campaña de recogida de la fruta y la vendimia no sólo revela que el sindicato agrario apenas puede facilitar trabajo a la cuarta parte de los solicitantes —170 contratos de más de sentencias peticiones— sino que siete de cada diez trabajadores tienen la nacionalidad española y proceden en su mayor parte de la comarca.
Es el signo de los tiempos. «Hace unos años, todo el mundo tenía trabajo y tenían que venir temporeros de fuera. Pero ahora, con toda la familia en el paro y viviendo momentos de apuro, hemos vuelto a lo que se hizo toda la vida, tirar de hijos y cuñados», reconocía ayer el delegado de Asaja en el Bierzo, Roberto Canedo, en un parón en su trabajo como propietario agrícola. «En el Bierzo no hay grandes terratenientes agrarios, aquí predomina el minifundio y la explotación familiar», añade.
La contratación de trabajadores temporales, un recurso que a pesar de las especiales características de la agricultura berciana iba en aumento hasta finales de la década pasada, lleva cuatro años estancada en cifras inferiores a las dos centenares de personas. En ese tiempo, los trabajadores extranjeros, que realizaban el trabajo que nadie quería hacer antes de la crisis, han pasado de ser uno de cada dos a el 30 por ciento actual. Y si todavía son un grupo que aparece reflejado en las estadísticas es porque, en su mayor parte, se trata de cuadrillas consolidadas, sobre todo de nacionalidad búlgara, que año tras año repiten en el campo berciano y gozan de la confianza del agricultor.
Algunos de los trabajadores encadenan la recogida de la manzana y la pera con la vendimia y pueden llegar a trabajar tres o cuatro semanas. Durante ese tiempo, aspiran a cobrar un media de 40 euros diarios (a cinco euros la hora) si están empleados en la recogida de la fruta, y en torno a 48 euros al día (seis euros a la hora) si se atreven con el duro trabajo de vendimiar.