Veinticinco aniversario del consejo
Del sueño de la décima provincia al despertar como comarca
El Bocyl, hace hoy un cuarto de siglo, daba oficialidad a una ley comarcal aprobada «con escaso interés» el 7 de marzo de 1991, tras liquidarse el punto con un debate de 35 minutos y con una «Cámara semi-vacía».

Primer izado de la bandera comarcal en un municipio berciano, Peranzanes, en 2000. L. DE LA MATA
J. C. F. | Ponferrada
Marzo de hace 25 años. La comarca del Bierzo acaparaba titulares en la prensa nacional, aunque no por la aprobación de la Ley de la Comarca —que ya por entonces pasó de puntillas para el común de los mortales bercianos—, sino por el primer atentado terrorista que se registraba en suelo berciano —el 1 de marzo el Exercito Guerrilleiro tumbaba cindo torres de alta tensión con la detonación de 20 kilos de goma 33—. En este contexto, el 7 de marzo de 1991, las Cortes de Fuensaldaña aprobaban —más por apatía que por mayoría— la ley que creaba la comarca del Bierzo. Una aprobación, de cuyo interés, dan fe los números registrados en la citada sesión: en la sala, en el momento de la votación del último punto del Pleno, se encontraban únicamente 48 de los 84 procuradores; mientras que el debate del mismo se despachó en 35 minutos.
Los treinta votos a favor de populares y centristas del CDS, frente a las 18 abstenciones de los socialistas, daban forma a un reconocimiento como comarca, calmando, de paso, las tímidas reivindicaciones bercianas de ser la décima provincia de la Comunidad. Tal día como hoy, de hace un cuarto de siglo, su publicación en el boletín oficial de Castilla y León daba oficialidad a la ley, y abría las puertas para que la comarca, y más el Consejo, — «un niño que necesita comenzará a andar y necesitará apoyo (de otras administraciones)», reconocía el encontes consejero de Presidencia César Huidobro— comenzará su peregrinar en busca de competencias y reconocimiento tanto dentro como fuera de las fronteras bercianas.
Un empeño que con, menor o mayor fortuna, le ha mantendido ocupado durante 25 años. Un tiempo el que se han sucedido seis presidentes comarcales, asumido algunas delegaciones de administraciones superiores y también, se ha convertido en uno de los escenarios preferidos para protagonizar refriegas políticas —y no sólo entre partidos de distinto signo, sino, y más bien, entre propios compañeros—.
Un cuarto de siglo en el que la comarca ha ganado, al menos, una bandera y escudo. Pero, y como ya se ha convertido en costumbre, no sin confrontaciones por las tres opciones que se pusieron sobre la mesa. La decisión salomónica de hacer un collage con las mismas tuvo como final feliz la izada de la primera enseña comarcal en el Ayuntamiento de Peranzanes en el mes de julio de 2000.
Visto que el ‘apoyo’ que auguró Huidobro no aparecía —ni desde arriba, de las administraciones superiores, ni desde abajo, los ayuntamientos—, el Consejo decidió desenterrar su veta más reivindicativa protagonizando, fundamentalmente bajo el mandato de Jesús Esteban, pulsos que han quedado para la historia, como los mantenidos con el por aquel entonces presidente de la Diputación, José Antonio Díaz. A la negativa de la institución provincial a ceder el salón para celebrar las sesiones, el ente comarcal respondió con la celebración de plenos callejeros, concretamente en la ponferradina calle de Sierra Pambley. Pulsos evidentes, o larvados, como el que se sigue manteniendo por la gestión del paraje de Las Médulas, que dejan claro que las palabras del entonces consejero popular no fueron, ni mucho menos, adivinatorias de lo que le esperaba a la comarca.
Sede, competencias, financiación, autonomía,... la hoja de ruta tampoco ha cambiado mucho en veinticinco años.