El doble rescate de la fuente de Isidro Rueda
El Ayuntamiento de Ponferrada culmina la recuperación del elemento decorativo que corona la primera fuente ornamental que tuvo Ponferrada

Imagen actual de la fuente. DL
dl | Ponferrada
Pocos de los que a diario acuden al parque del Plantío se habían fijado siquiera en este ‘monolito’ de piedra, prefiriendo dirigir sus miradas a la Carrasca o incluso al templete patrocinado por la difunta Caja España. Menos son aún los que conocen su razón de ser... El trabajo de recuperación del elemento que corona este vestigio de la historia ponferradina ha permitido, a su vez, poner los focos sobre uno de los ‘instrumentos’ de progreso de los que se ha valido la capital berciana para avanzar hasta nuestros días: la fuente de Isidro Rueda.
«Ninguna obra entrañaba para mí la importancia y constante preocupación que el abastecimiento de aguas potables para consumo y servicio de la villa», reconoció el que fuera hasta en cinco ocasiones alcalde de Ponferrada. Toda una declaración de intenciones del que es considerado por muchos como el responsable de sentar las bases de la Ponferrada actual, y que materializara esta aspiración con la construcción de la que se puede considerar como primera fuente ornamental de la capital berciana. La fuente del Plantío.
Hacia mediados del siglo XIX, el regidor Isidro Rueda consumaba su proyecto de «traer agua a la población» con la construcción de esta fuente —hasta entonces, los ponferradinos optaban por aprovisionarse de agua directamente de los ríos Boeza y Sil, ya que las únicas fuentes de que se disponía en la ciudad eran las de San Nicolas, en la zona del Boeza, y la de la Calzada—. Una labor, que según recoge el historiador Vicente Fernández en su libro sobre Isidro Rueda, se materializó con un proyecto que acercaba el agua a los ponferradinos a través de un «canal de 8.776 pies de largo por 6 cuadras de ancho, y discurriendo a una profundidad de entre los 4 y los doce metros». Una conducción muy rudimentaria, a base de «zanjas rellenas de piedras, pero sin cerralas por los costados con sólidos muros», reconocía el propio Rueda en su testamento vital.
La fuente tomaba el agua de un manantial de Campiello, en Santo Tomás de las Ollas y estuvo ‘operativa’ entre 1859 y 1866, dotando de «excelente agua», y en cantidad suficiente para «cubrir los dos caños de la fuente construida a mitad del Plantío». Finalmente la iniciativa derivó en un fracaso, reconocido por el propio Isidro Rueda «ante la indolencia y codicia de algunos en reconocer la facilidad con que podía sustraerse el agua y las ventajas que se resultaban de utilizarla en beneficio propio», así como por las pérdidas de agua en el trayecto de Santo Tomás y del agotamiento de algunos manantiales.
El devenir más reciente de la fuente de Isidro Rueda habla de sus coronación con pequeño castillo. Un elemento decorativo surgido de una de las carrozas participantes en una edición de este certamen de los festejos de la Encina que pasó a situarse sobre el monolito original, mientras —según cuenta la tradición— los enanitos que acompañaban esta fortaleza se diseminaban por el parque. Desaparecidos estos, los elementos que componían el pequeño castillo tampoco obtuvieron el respeto debido por parte de los vándalos. Dos de las tres torres que componían el ‘skyline’ de este elemento fueron recuperados por un vecino de Ponferrada. Ahora la brigada de obras municipal se ha encargado de recuperar un elemento que sirve de excusa perfecta para volver a recordar la figura del alcalde Isidro Rueda, fallecido un mes de mayo de hace 113 años.

La fuente con un cisne coronándola en 1903. FOTO DE ARTURO GONZÁLEZ