el sector creció un 114% en 2015
El enoturismo echa raíces en las laderas de Villadecanes
La bodega Martínez Yebra inicia la restauración de dos edificiaciones tradicionales que quiere que alberguen turistas tras la vendimia.

Bello en una de las viviendas en fase de restauración para su uso con fines enoturísticos. BARREDO
j. c. f. | Ponferrada
Rehuye hablar de cifras, asegurando que en este universo del vino —y todo lo que lo envuelve— lo primordial son las sensaciones. Sin embargo, la realidad es que la inversión en una fase todavía incipiente del proyecto ya supera los 100.000 euros. La bodega de Villadecanes, Martínez Yebra, ha sido la última en lanzarse a la aventura del enoturismo, y para ello ha comenzado la restauración de dos edificaciones tradicionales ubicadas junto a sus actuales instalaciones con el objetivo de convertirlas en centro de acción de su proyecto de turismo vinculado al mundo del vino.
«El enoturismo es un gran filón para la comarca del Bierzo», apunta la gerente de Martínez Yebra, Misericordia Bello, quien no se cansa de destacar la singularidad berciana a la hora de ‘vender’ un sector que en el pasado ejercicio incrementó sus números en un 114%. «Está claro que aquí las bodegas no son chateau del siglo XIV o XV, pero visto un castillo, vistos todos. Y aquí tenemos un entorno muy visitable, muy al que es muy fácil y cómodo acceder, con una importante oferta, además de vino de calidad, cultural, paisajística, ambiental, gastronómica,... Lo que nos hace únicos es el entorno».
Un entorno que Bello confía en que lo comiencen a disfrutar los enoturistas alojados en sus casas tradicionales ya restauradas una vez concluya la próxima vendimia. Mientras una de las edificaciones se dedicará en su integridad al alojamiento de visitantes, la otra —una construcción rural típica con muros de piedra, realizada en dos alturas, y entre cuyas paredes todavía se conservan aromas de lo antiguo— combinará el destino de la planta alta a ese menester con una planta baja en la que se ubicará el corazón del proyecto de reforma de la bodega: la nueva sala de catas y la tienda de los productos.
«De lo que se trata es de hacer marca. Es muy importante esta cuestión», destaca Misericordia Bello, quien —en esta ocasión sí— echa mano de los números para recordar que «lo que se vende en casa deja mucho más margen que lo que se va fuera».
Más allá de las catas y el entorno, el paquete turístico en el que trabaja Martínez Yebra apunta a un programa con charlas y visitas a la realidad del viñedo.