Cinco colegios de Ponferrada se comen el bocadillo para que la Junta retire el cátering frío
Los padres recogen firmas instando a la administración a dotar a los centros de cocinas

Pequeños del colegio Valentín García Yebra de Ponferrada secundando la protesta. L. D. M.
C. FIDALGO | PONFERRADA
Los patios de cinco colegios públicos del Bierzo se convirtieron ayer en comedores escolares improvisados para protestar contra el sistema de cátering frío que alimenta a los alumnos que almuerzan en los centros. Los padres descontentos de Navaliegos se sumaron ayer a los cuatro centros que había protagonizado la última protesta; el Jesús Maestro, que la inició en Cuatrovientos, junto con Compostilla y Valentín García Yebra, y el colegio de Toral de los Vados. Aunque en Campo de la Cruz estaba anunciada la misma protesta, finalmente no se llevó a cabo, informa M.Macías.
A las dos de la tarde, de forma simultánea en los dos centros y mientras los padres críticos recogían firmas para pedir a la Junta que recupere las cocinas donde elaborar los alimentos frescos, la salida de los escolares de las clases de la mañana se convirtió en un acto de protesta cívica. «Hay dos colegios en Ponferrada. La Cogolla en Fuentesnuevas, y La Borreca, que siempre han tenido cocina y la elaboran a diario sus menús», explicaba minutos antes el portavoz de la asociación de madres y padres (ampa) del colegio Jesús Maestro, Roberto Arias, para rechazar el argumento de la Consejería de Educación de que usar cocinas en los centros educativos es inviable. Arias reclamó a la administración autonómica que destine fondos para instalar cocinas en los centros, en vista de que prácticamente todos tienen el espacio delimitado y sólo precisan los fogones.
El portavoz de la ampa que inició las protestas también rebatió el argumento de que el cátering frío es el que mejor garantiza la seguridad alimentaria. «Las cocinas se puede abrir cumpliendo con todos los requisitos sanitarios», recalcó. E instó a la Junta a responder a los escritos de queja que enviaron a la administración hace ya nueve meses.
En el colegio Valentín García Yebra, el vocal de la ampa, Marco Antonio Rosco, dudó no sólo de la seguridad alimentaria que proporciona un sistema que recalienta la comida pasterizada en envases de plástico termosellado,—con el riesgo de que se produzcan transferencias de sustancias químicas— sino que recalcó que se trata de un sistema que proporciona menos nutrientes a los niños porque llega a almacenar hasta durante tres meses los envases. «Ninguna persona debería comer así 175 días seguidos», afirmó.