Diario de León

EL BIERZO ■ ECONOMÍA Y CAMPO

Una plantación experimental avala la viabilidad del pistacho como cultivo muy rentable

Su promotor ha recogido ya tres cosechas de un fruto que es más productivo que las almendras

El ingeniero agrónomo y promotor de la parcela experimental, junto a uno de los árboles injertados en Fuentesnuevas. L. DE LA MATA

El ingeniero agrónomo y promotor de la parcela experimental, junto a uno de los árboles injertados en Fuentesnuevas. L. DE LA MATA

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maría carro | ponferrada

El proyecto de plantación de 300.000 almendros entre Sésamo y Fabero ha abierto el debate sobre las posibilidades que ofrecen determinados cultivos alternativos por los que, hasta ahora, no se había apostado en la comarca y que podrían convertirse en una oportunidad de negocio. Una idea en la que desde hace ya siete años trabaja el ingeniero agrónomo Roberto Arias, promotor de una plantación experimental de pistachos de la que ya ha recogido tres cosechas y que, de momento, avala la viabilidad de este cultivo en el Bierzo. Eso sí, reconoce que es preciso aguardar entre tres y ocho años más para despejar todas las dudas y ofrecer garantías a fin de explotar este fruto a nivel comercial. Un producto, además, de alta rentabilidad y que no necesita demasiado desembolso.

«Sabemos que a corto plazo es un cultivo viable, ya que se adapta bien a nuestro clima y a nuestro suelo. Eso es un factor determinante a la hora de apostar por él, pero aún no sabemos qué repuesta va a tener al cabo de quince o veinte años», apuntó Arias, poniendo como ejemplo el fracaso de Lérida. En esta provincia catalana «también se probó y al cabo de diez años se demostró que los árboles tenían enfermedades por hongos», explicó el promotor de un proyecto experimental llevado a cabo con 200 árboles en una parcela de una hectárea ubicada en Fuentesnuevas (Ponferrada).

El ciclo de cultivo de los pistacheros se asemeja al de los nogales y un árbol tarda alrededor de cuatro años, desde su plantación, en dar la primera cosecha. «La fructificación se da entre septiembre y octubre y la floración es en el mes de abril. Es un árbol de tamaño medio que puede llegar a ser como un almendro o un melocotonero y aguanta bien el frío y las altas temperaturas, además de adaptarse muy bien al cultivo ecológico», detalló Roberto Arias, explicando también que la plantación puede hacerse tanto en secano como en regadío. Lógicamente, la producción sería mayor en el último caso.

Su cuidado tampoco conlleva demasiadas exigencias, más que la poda y el desbroce de la parcela que albergue la plantación; y la recogida del fruto se hace por vibración, como en el caso de los olivos. «Es un cultivo que se mecaniza muy fácilmente, desde el mantenimiento del terreno hasta la recolección», apuntó el ingeniero agrónomo.

Al tratarse de un cultivo que no se ha extendido en el Bierzo —a raíz de esta plantación experimental de Fuentesnuevas han surgido otras dos para consumo propio en Puente Boeza (Ponferrada) y en el municipio de Castropodame— no se han detectado todavía enfermedades graves que pongan en peligro el árbol o la producción pero —como avanzó Roberto Arias— es precio aguardar unos años más porque «en la zonas donde se ha masificado el cultivo, sí empiezan a aparecer plagas y enfermedades, principalmente fúngicas», como las que pueden afectar a cualquier árbol frutal.

Además de los problemas por hongos, la otra amenaza importante que podría comprometer la producción de los pistacheros se da durante la polinización. Es una planta con machos y hembras —se implanta un macho rodeado de ocho hembras— y la polinización es por medio del viento. En años con humedad muy alta o lluvias muy prolongadas durante el proceso de polinización, se pueden dar problemas», explicó.

Un portainjerto local

Si bien el pistachero no es un árbol propio del Bierzo, la base de la plantación experimenta de Fuentesnuevas sí crece en la comarca. Todo el proceso comienza con un portainjerto local, la ‘cornicabra’ o ‘Pistacia terebinthus’, que se da sobre todo en el sur de la comarca berciana.

«Hemos hecho pruebas con dos portainjertos distintos: la ‘cornicabra’ local y el ‘almácigo’ o ‘Pistacia atlántica’, que no se da en esta zona de forma natural, y hemos visto que se desarrolla mejor el cultivo local», especificó el promotor de la plantación.

Sobre esa base se han probado también distintas variedades de pistacho: ‘Kerman’, ‘Larnaka’ y ‘Peter’, entre otras. «Las variedades ‘Kerman’ y ‘Larnaka’ se están adaptando muy bien. Quizás mejor la primera que, por otra parte, es la que tiene más salida comercial», apuntó Arias. Una salida que pasa no sólo por la venta del producto en fresco y como snack salado o tostado, sino que también tiene aplicaciones en repostería, pastelería y heladería. «El mercado que más reclama es el nacional. Hay una demanda del 95%», destacó este ingeniero agrónomo y emprendedor.

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