EL BIERZO
Cien años del sueño de Lazúrtegui
Ponferrada celebrará el centenario de la MSP y del tren minero con actividades del Ayuntamiento, el IEB, la Banda de Música y la ACFB.

Fotografía encargada por la MSP a mediados del siglo pasado con una panorámica de Ponferrada, en pleno auge del carbón, que señala algunos lugares de referencia. DL
CARLOS FIDALGO | PONFERRADA
«Fue más minero que siderúrgica», recordaba ayer la concejala de Cultura, pero sin duda ha marcado la historia de Ponferrada durante el último siglo. A punto de cumplirse cien años desde la creación de la MSP (Minero Siderúrgica de Ponferrada son las palabras que se esconden detrás de las siglas más famosas del Bierzo), cien años desde el inicio de las obras del tren minero entre Ponferrada y Villablino y cien años desde la publicación del libro que resumió aquellos sueños de progreso industrial nunca del todo materializados, Una nueva Vizcaya a crear en el Bierzo, del ingeniero vasco Julio Lazúrtegui, el Ayuntamiento de la capital berciana eligió ayer el Museo del Ferrocarril, enclavado en la antigua estación que durante décadas sirvió de llegada a las locomotoras que trasladaba el carbón y los viajeros desde Laciana, para adelantar la programación con la que —en colaboración con el Instituto de Estudios Bercianos (IEB), la Banda de Música Ciudad de Ponferrada y la Asociación Cultural Ferroviaria Berciana (ACFB) — celebrará la cascada de efemérides relacionadas con el carbón, el hierro y las transformaciones económicas y sociales que propiciaron los planes para convertir a la comarca en un nuevo polo industrial en el norte de España.
Porque la explotación del carbón, el desarrollo de la MSP, que pronto construiría su primera térmica, levantaría viviendas para sus trabajadores, hospital y economato, e incluso condicionaría el urbanismo de la ciudad con la enorme parcela reservada para edificar una siderurgia que nunca se hizo realidad en el actual barrio de La Rosaleda «transformó la ciudad desde una economía agraria de autoconsumo a un área industrial que cambió su fisonomía», explicaba ayer la edil de Cultura, María Antonia Gancedo, autora del libro sobre Lazúrtegui que en 2008 editó el Ayuntamient en ‘Las vidas del centenario’.
De Wagner al steampunk
Y a la espera de cerrar el programa, Ponferrada recordará los cambios de 1918 y 1919 con una serie de actos que irán desde la denominación de una glorieta de la ciudad con el nombre del industrial Marcelo Jorissen, «alma máter» de la MSP durante décadas, según lo definió el investigador Victor del Reguero en Las Gafas del Belga, a la instalación del tren de cinco pulgadas de la Asociación Cultural Ferroviaria Berciana en el Museo del Ferrocarril, que también albergará en mayo el concierto ‘Música sobre raíles’, a cargo de la Banda de Música Ciudad de Ponferrada y con temas de Wagner y Vivaldi, los compositores favoritos de Lazúrtegui, que darían nombre a los cotos del hierro. No en vano, Lazúrtegui, formado en Francia, Alemania y el Reino Unido, fue un impulsor del Orfeón de Bilbao y un gran aficionado a la música, recordó el director de la banda, Salvador Ferrer.
El Ayuntamiento prepara un filandón con Jesús Álvarez Courel y Víctor del Reguero, un nuevo encendido de la locomotora 31 que se conserva en el museo, donde duerme a la espera de tirar algún día del tren turístico en lo que queda de la vieja línea a Villablino, la emisión de nuevos billetes del tren mixto que trasladaba pasajeros entre Ponferrada y Laciana, y un baile de época. Las actividades empiezan hoy mismo con la exposición en la Casa de la Cultura titulada ‘La ciudad del carbón’ que recorre los cambios que ha experimentado la capital berciana. Y a finales de este mes, habrá un nuevo encuentro steampunk.
El IEB, por su parte, se centrará en los cambios que ha experimentado Ponferrada en los últimos cien años como tema de su Concurso Nacional de Fotografía, dedicará a Julio Lazúrtegui sus Jornadas de Autor en octubre, y reeditará su libro sobre el Bierzo en una edición facsímil como la de 1994, ya agotada. En aquel libro, recordaba ayer Mar Palacio, presidenta del instituto, el ingeniero vasco no dejaba de alertar de algunos de los males que se cernían sobre el Bierzo, como la falta de comunicaciones. Una sombra, insistió Palacio, que con la comarca aislada de la alta velocidad ferroviaria, sigue plenamente vigente cien años después.