Una de cada tres bodegas de la DO respalda la zonificación de los vinos
El Consejo Regulador se marca un año de plazo para sacar al mercado los primeros vinos de villa

Un viticultor en un viñedo de la DO Bierzo, en imagen de archivo. ANA F. BARREDO
Cuando está a punto de cumplirse un año desde que el Consejo Regulador de la Denominación de Origen de los Vinos del Bierzo aprobó el nuevo etiquetado que marcó el punto de partida para el proceso de zonificación con el que la DO pretende distinguir los vinos en función de la zona de cultivo, una de cada tres bodegas —de un total de 77— adscritas al Consejo Regulador se han interesado por el proyecto para pasar a producir vinos de villa. «No hay un perfil concreto», explicó la presidenta de la DO, Misericordia Bello, que remarca que el «alto interés» que ha despertado la zonificación entre los viticultores lo comparten «bodegas de toda la vida y otras más jóvenes».
La máxima autoridad del órgano rector de los vinos de calidad del Bierzo asegura que esa participación de los bodegueros permitirá que, en el momento en el que todo esté aprobado —habrá que esperar todavía unos nueve meses— el vino se podrá embotellar como vino de villa, porque el Consejo ya lo ha controlado. «Si todo va como está previsto, en un año habremos ‘parido’ la primera botella», apunta Bello, quien recordó que el proceso de zonificación es «administrativamente muy complejo», especialmente en el Bierzo, debido al minifundio y a la falta de registros sobre la propiedad de la tierra.
En ese sentido, la presidenta valora que la apuesta por la zonificación «está ayudando a que se organice administrativamente el sector». «Estamos haciendo un plano de aptitud de toda la zona, se está zonificando el Bierzo entero, donde hay y hubo viñedo», explica, informando de que ese mapa está «prácticamente listo» y sin pasar por alto que el «laborioso» proceso ha contado con una «implicación impresionante de las personas mayores de cada pueblo a la hora de identificar las parcelas y los parajes».
Conseguir que el proyecto llegue a buen puerto es fundamental para la diferenciación de los vinos del Bierzo. «En un mundo donde hay un mar de vino, si vas como uno más no tienes importancia, porque la competencia con grandes áreas de producción es feroz», asegura Misericordia Bello, que considera que las variedades de uva y la particular geología de la comarca aportan «los mimbres adecuados para hacer los cestos».
Existen pocos precedentes de áreas vitivinícolas que hayan apostado por la zonificación, aunque el mejor ejemplo lo aporta la región francesa de Borgoña, que lleva funcionando bajo este sistema cerca de 200 años. El Piamonte italiano y las zonas españolas de Priorat y Rioja también han puesto en marcha el engranaje.
Seguir su ejemplo es crucial para evolucionar ahora que los vinos del Bierzo están entre los más demandados. «El del Bierzo es el vino de moda que hay en los sitios en los que se mueve la gente que controla de vinos. Nos han descubierto tarde, pero eso significa que no tenemos carga negativa que nos acompañe, por lo que hemos podido salir a los mercados con muy buena imagen», subrayó la presidenta de la DO.
Pero como la diferenciación es lo importante, al margen de lo que hagan otras zonas, el Consejo Regulador apuesta por las variedades autóctonas y, por eso, el proyecto incluye recuperar las Merenzao y Estaladiña. «Da pena que algo ancestral y autóctono se pierda», asegura la presidenta de la DO.