La vendimia en la DO Bierzo termina con una merma del 35% en la cosecha y una calidad con pocos precedentes

Todas las variedades se han visto afectadas por el granizo y el mildiu, sobre todo la Garnacha y la Jerez; también la Godello, de la que se ha recogido bastante menos que el año pasado pese a haber más hectáreas de cultivo

Entrada de uva en una bodega del Bierzo en la campaña de vendimia .l. de la mata

Ponferrada

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La vendimia de las uvas certificadas con las que se elaborarán los vinos con Denominación de Origen Bierzo de la añada 2024 ha terminado. Quedan algunos flecos de cosecha de unas pocas bodegas, siempre que las lluvias de las últimas horas no precipiten el fin, pero el grueso está bajo techo y las cuentas han salido incluso por debajo de las previsiones de una campaña que ya se había anunciado pequeña, por culpa del granizo de finales de junio y del mildiu posterior. "Se ha recogido en torno a un 35% menos de uva respecto a la media de las cinco cosechas anteriores", asegura la directora técnica del Consejo Regulador, Carmen Gómez. Esa media a la que alude está en los 12,3 millones de kilos, aproximadamente. Por lo tanto, la merma se puede cifrar en 4,3 millones de kilos de uva.

Las tormentas de granizo arruinaron buena parte de la cosecha y el mildiu hizo el resto, secando los racimos, que han sido "muchos menos, muy pequeños y muy sueltos", relató Carmen Gómez. Garnacha y Jerez son dos de las variedad más afectadas, aunque la caída ha sido generalizada y la Mencía y el Godello tampoco se han librado de la criba. De hecho, pese a que el número de hectáreas de la variedad blanca por excelencia en el Bierzo ha crecido, este año se han recogido "bastantes kilos menos" que el año pasado. 

La directora técnica de la DO Bierzo explica también que ha notado menos disminución de cosecha en las viñas que están plantadas en espaldera, ya que es más fácil la aplicación de tratamientos. "En vaso, ha habido zonas en las que apenas hubo uvas por la dificultad de llegar con los tratamientos", apuntó Gómez que, pese a todo, celebra que la calidad de los recogidos es indiscutible y tiene pocos precedentes. Ella lleva ligada al Consejo Regulador desde el año 2000 (desde 2010 como directora técnica) y afirma que nunca antes "había visto racimos tan sumamente sanos, bien colocados en las cepas, sueltos y ventilados". 

Los vinos de esta añada volverán a ser frescos y atlánticos, del estilo de los de 2021 y 2023. "Este verano ha sido fresco y ha habido una buena maduración, por lo tanto esperamos que la añada sea buena en todos los aspectos", dijo. En parte ha tenido mucho que ver el tiempo estable que ha habido durante la campaña de recogida (salvo las lluvias de estas últimas horas) y también que la vendimia empezó más tarde en el calendario, concretamente el 27 de agosto con diez días de retraso respecto al año anterior.

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