Sin consecuencias
El Bierzo sufre en un día tres pequeños terremotos en Benuza, Puente y Carucedo
Se trata de un caso excepcional en la comarca

Imagen de archivo de Puente. DL
No es habitual y, de hecho, es la primera vez que sucede. El Instituto Geográfico Nacional registró en la tarde del pasado domingo hasta tres terremotos de diferentes magnitudes en El Bierzo. Uno al oeste de Benuza, otro al este de Puente de Domingo Flórez y un tercero al suroeste de Carucedo. Según la información que se ofrece en su web, el primer temblor se produjo a las 18:30 de la tarde en Benuza con una magnitud de 2,1, similar a la escala Richter. A las 20:34 se produjo otro terremoto en Puente de Domingo Flórez, con magnitud 1,5, y el último se registró a las 21:20 horas en Carucedo, con una magnitud de 1,7. Ninguno se sintió, como confirmó el alcalde de Puente, Julio Arias.
Una investigación llevada a cabo por geólogos de las universidades de León, Rey Juan Carlos y la Complutense de Madrid, hace cuatro años, que fue publicada en la revista americana «Tectonics», analizó el origen de la sismicidad en el Bierzo y la posibilidad de que puedan producirse terremotos de cierta magnitud, como el que tuvo lugar en Molinaseca en el año 2006. El Noroeste es una zona que está alejada cientos de kilómetros del límite de placas activo. Sin embargo, según los científicos, el incremento de la resistencia de la corteza en zonas donde alcanza mayores espesores puede explicar la sismicidad si existen otros factores, como el aumento de la presión de poros producida por los fluidos que circulan por el interior terrestre, y los elevados gradientes térmicos que se producen a cierta profundidad.
Este fenómeno explicaría las importantes variaciones de sismicidad observadas que se producen a lo largo del extremo occidental de la Cordillera Cantábrica y los Montes Galaico-Leoneses, y que, —según explica Fernández Lozano, uno de los autores—, «estarían relacionadas con un límite transicional en el que las condiciones de la corteza están a caballo entre el comportamiento frágil y dúctil de la roca, la llamada «Zona de Transición Frágil-Dúctil»». A lo largo de este límite, el comportamiento de la roca varía, y la sismicidad desaparece rápidamente. Sin embargo, «el aumento de la presión de los poros facilita la apertura de las fracturas y la eventual circulación de fluidos calientes responsables de reducir la resistencia de la corteza».