El Miteco rechazó el primer parque eólico, pero hay otros dos en tramitación
La Junta no valora proteger las montañas del Bierzo amenazadas por Repsol
No contempla la extensión de la Red Natura 2000 a la Sierra de Gistredo y los montes del Alto Sil que quedaron fuera de ella y asegura que la normativa actual garantiza su defensa

Imagen de la Sierra de Gistredo.
En el informe que la Dirección General de Patrimonio Natural de la Junta de Castilla y León remitió al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco), en plena tramitación de la declaración de impacto ambiental (DIA) del ya rechazado parque eólico Alto Bierzo-Sil, la Administración autonómica subraya el alto valor de las montañas del Alto Sil y Gistredo amenazadas por este y otros dos proyectos complementarios, todavía en trámite, y advierte de que su desarrollo generaría un impacto irreversible para varias especies protegidas. Aun con ello, la Junta no tiene intención alguna de mover ficha para blindar este espacio, ampliando la Red Natura 2000 que dista a escasos kilómetros.
«La superficie con alguna figura de protección en la montaña leonesa y su entorno es muy elevada ya. No hay intención en estos momentos de aumentar esta superficie con la declaración de nuevas figuras de protección», aseguran fuentes de la Dirección General de Patrimonio Natural consultadas por Diario de León. Las mismas que defienden que «la normativa actual permite actuar en defensa de estas áreas sin necesidad de nuevas figuras legales». Por lo tanto, asume el valor pero no promueve su protección efectiva al nivel de la que sí gozan, por ejemplo, los montes lindantes de Palacios del Sil, Ancares u Omaña y que impide de facto hasta el planteamiento mismo de cualquier proyecto industrial como los que Repsol ha querido implantar en una zona crucial para la supervivencia del urogallo cantábrico y básica para la cría del oso pardo.
De hecho, las dos últimas pruebas fehacientes de la presencia de urogallo en la zona —con avistamiento directo y localización de plumas, huellas y otros rastros— constatadas y registradas por la Junta de Castilla y León en montes de Igüeña y Páramo del Sil fueron localizadas en zonas que están fuera de esa red de protección.
El parque eólico «se localiza en una de las zonas de Castilla y León con mejores condiciones para llevar a cabo la recuperación del urogallo» y «la mayoría de los aerogeneradores se ubican en el seno de zonas arboladas de gran valor paisajístico y afectarían a bosques mixtos de frondosas en un estado de conservación favorable». Además, «la degradación de los valores paisajísticos de estas montañas es crítica» y «la actuación es incompatible con la conservación» del hábitat.
Todos esos son argumentos directos de la Junta de Castilla y León recogidos en la DIA del parque Alto Bierzo-Sil. Realidades que no garantizan la extensión de la Red Natura 2000 que cortaría de raíz cualquier amenaza y evitaría tener que someter el futuro de estos espacios naturales a períodos de alegaciones y largas tramitaciones administrativas, además de la alerta continua de los colectivos conservacionistas, administraciones y poblaciones que defienden su territorio. Entre ellos, el Ayuntamiento de Páramo del Sil, que ya está trabajando en la elaboración de un expediente con el que solicitará formalmente la ampliación de esa Red Natura.
El Bierzo
La Junta constata registros de urogallo en plena tramitación de los parques de Repsol
María Carro
El objetivo de Páramo en ese proceso —cuenta con el respaldo de plataformas y asociaciones de protección de la naturaleza, profesionales y científicos— es no solo reunir en un documento todas las razones ambientales que debieran derivar en declaración de zona protegida, sino también argumentos socioeconómicos, porque se puede acceder a financiación europea como parte de la Red Natura 2000 para proyectos de repercusión directa en el territorio.
Una IBA reconocida por sus aves pero desprotegida
Aunque no fue reconocida como Zona de Especial Protección para las Aves como así figuran otras áreas colindantes, Gistredo sí fue incluida por SEO/BirdLife, como ‘Cordilleras del Gistreo y del Coto’, entre las Áreas Importantes para la Conservación de las Aves y la Biodiversidad en España (IBA). «Fueron el germen para la declaración de las zonas Zepa por parte de la Unión Europea», recuerda el presidente de la Plataforma para la Defensa de la Cordillera Cantábrica, Emilio de la Calzada.
Pero eso no es garantía de protección efectiva porque es una sociedad científica, no una administración con competencia, la autora de un inventario de aquellas zonas con presencia regular de una parte significativa de la población de especies de aves prioritarias.