Diario de León


Drones que no hacen la guerra o cómo cuidar el viñedo viejo del Bierzo desde el aire

Bodegueros de Toral de los Vados comienzan a usar las nuevas herramientas aéreas en sus viñas porque ahorran tiempo, mano de obra y son más precisos que el tractor

Editorial: El campo mira al cielo de otra manera

Elva García y uno de los operadores de drones, en los viñedos de Aníbal Otero en Toral de los Vados.

Elva García y uno de los operadores de drones, en los viñedos de Aníbal Otero en Toral de los Vados.antonio af2 bierzo

Carlos Fidalgo
Ponferrada

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Un dron puede soltar un latigazo de terror en un país en guerra, convertido en una bomba volante, en una arma impredecible. O puede servir para cuidar las cepas viejas de los viñedos centenarios desde el aire, ahorrando costos y mejorando la eficacia de los tratamientos fitosanitarios, como han empezado a hacer algunos bodegueros del Bierzo como Aníbal de Otero en Toral de los Vados. «En primer lugar, te ahorras mucho tiempo. Antes todo esto lo teníamos que hacer con un tractor y una cuba con los fitosanitarios. Y era un esfuerzo enorme, especialmente si tienes microparcelas porque se perdía mucho tiempo moviendo la maquinaria», cuenta la responsable de la bodega, Elva García.

Los drones han llegado a las viñas del Bierzo para quedarse y Aníbal de Otero no es la única que ha contratado esta campaña los servicios de la consultoría Servibi y la empresa especializada Gestión de Campos. Esta primavera, sus drones de casi cuatro metros de largo y más de cien kilos de peso ha sobrevolado los viñedos de Toral de los Vados, también los de otra bodega como Demencia, y han pulverizado de forma selectiva con productos fitosanitarios aquellas cepas que lo necesitaban, gracias a su depósito de 40 litros. Y también las cooperativas frutícolas están mirando con interés la nueva tecnología.

Los drones también esparcen abonos, hasta 50 kilos en cada viaje de azufre en polvo. «Su eficiencia es notable, cubren una hectárea de viñedo, o de plantación de frutal en tan solo ocho minutos», explican desde la consultora Servivi, convencidos de que «la modernización del campo no está reñida con la tradición y herramientas como el dron no sustituyen al conocimiento técnico, sino que lo complementan».

Un operario a punto de hacer volar un dron sobre los viñedos de Toral

Un operario a punto de hacer volar un dron sobre los viñedos de ToralANTONIO AF2 BIERZO

Un dron, en plena faena sobre los viñedos de Toral de los Vados.

Un dron, en plena faena sobre los viñedos de Toral de los Vados.ANTONIO AF2 BIERZO

Ventajas evidentes

Las ventajas parecen evidentes; mayor precisión, ahorro de productos fitosanitarios al extender una descarga selectiva, menor impacto ambiental, acceso a terrenos difíciles o escarpados donde la maquinaria terrestre no puede operar, menos emisiones de CO2 al reemplazar a los tractores y otra maquinaria pesada, y mapeos de las parcelas para detectar problemas y atajar el estrés hídrico antes que los síntomas sean visibles a primera vista.

Los drones, reconoce Elva García, reducen la necesidad de mano de obra para cuidar el viñedo, «optimizan el tiempo», y gracias a la cámara multiespectral de última generación que portan, pueden incluso diseñar imágenes en 3D «y detectar plagas o carencias de cultivo que el ojo humano no puede detectar». No menos interesante es la aplicación focalizada de los tratamientos fitosanitarios y su versatilidad para llegar a zonas de difícil acceso. El empleo de sondas «para medir la falta de minerales» de las cepas es otro avance con el que la bodeguera está encantada. García, convecida de las bondades de la nueva tecnología, adelanta que el uso de drones ya se aplica con las enfermedades de los castaños y chopos. «Lo hemos visto ya en la Ribeira Sacra».

Así que el zumbido de un dron, que tanto asociamos con las nuevas formas de matar y de vigilarnos, es los viñedos del Bierzo el sonido que delata que algún viticultor está trabajando. Desde el aire.

Elva García, de bodegas Aníbal de Otero, con uno de los drones.

Elva García, de bodegas Aníbal de Otero, con uno de los drones.ANTONIO AF2 BIERZO

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