Quince años para volver a ver árboles en Las Médulas. Proponen redes de uso tradicional
El proyecto Agrofores insta a habilitar usos tradicionales en las zonas forestales vulnerables como los castaños del Bierzo, el pastoreo en Babia o los pinares en el Teleno

Leonor Calvo Galán, durante uno de sus trabajos de campo.
El paisaje de castaños, robledos y encinas devastado por el fuego en Las Médulas no volverá a ser como antes del incendio hasta que no pasen al menos quince años, aunque los brotes de vida forestal podrían resurgir con las primeras lluvias. «Robledares y encinares se regeneran pronto, rebrotan en cuanto llueve, porque tienen yemas a ras de suelo que crecen con la humedad. Los castaños, sin embargo, no están adaptados al fuego y seguramente habrá que volver a plantarlos. Tardarán unos quince años en alcanzar el tamaño que tenían antes de incendio». Leonor Calvo Galán, catedrática de Ecología y directora del grupo de Ecología Aplicada y Teledetección de la Universidad de León, cree que el matorral que prolifera en este paraje Bien del Patrimonio de la Humanidad, como carqueixia o scoparius, «se va a regenerar bien. A pesar de que haya especies arboladas naturales emblemáticas, como el castaño, hay bastante matorral vertical».
Esta especialista califica de «situación complicada» la gestión del cuadro de varios incendios que arrasan y asedian el espacio forestal de la provincia, «Más de 30º de temperatura, una humedad inferior a 30% y viento con velocidad de más de 30 km por hora representan una situación de riesgo tremenda y complicada. Para conocer los daños en el ecosistema hay que esperar a que no haya humo, que ahora mismo impide ver la severidad del incendio y el grado del daño que ha producido», asegura.
Actuar en espacios vulnerales
Calvo Galán forma parte del Proyecto Agrofores, un grupo de trabajo al que pertenece la Universidad de León, Cesefor, la Fundación Patrimonio Natural de Castilla y León y el Centro Tecnológico Nacional Agroalimentario de Extremadura. El objetivo de estos profesionales es analizar los efectos que tienen los incendios forestales en el ecosistema y definir escenarios de gestión activa a través de sistemas agroforestales multifuncionales. Con el cambio climático y el aumento de las olas de calor, los incendios se vuelven cada vez más virulentos. La propuesta del grupo para reducir el impacto sobre el ecosistema es crear redes de sistemas de uso tradicional en los territorios más vulnerables a los incendios más severos, como es el caso de los castaños de Las Médulas. «Redes distribuidas alrededor de los pueblos y superficies vulnerables. Hacer ‘parches’ en el terreno que permitan romper la expansión del incendio». Además de con el castaño en la zona del Bierzo, el grupo apuesta por parches de pastoreo con sistemas de prevención en Babia y en los pinares donde se obtenga resina en el Teleno, Bierzo y Segovia. «Las redes de uso disminuyen la severidad de los incendios. Hemos demostrado que las llamas se reducen de 8 metros a dos metros. Los hemos propuesto para Castilla y León y Extremadura porque es imposible prevenir los incendios en toda la superficie forestal que tenemos, pero sí actuar sobre las zonas más vulnerables».
Contar con la población
Para prevenir la expansión del fuego hay que contar con la población. «Incidimos en que hay que preparar a la población con planes de prevención de incendios en cada pueblo, que los vecinos sepan lo que tiene qué hacer, cómo actuar».
En el caso del terreno quemado de Las Médulas, Calvo Galán opina que es importante conocer el riesgo de erosión del terreno. «Si la vegetación que había era escasa, el terreno es más vulnerables a la erosión con las lluvias y hay que actuar más en la restauración con el uso de capas de mulch (paja) que eviten la pérdida de suelo. Con el resto, hay que esperar a la regeneración natural y actuar más adelante, trabajar con las cepas para que no resten fuerza al árbol".