Los vecinos de Peñalba de Santiago, en Ponferrada, toman el mando con una retirada simbólica del argayo de la carretera
Miembros de la Asociación de Vecinos Valle del Silencio han empezado a retirar material por su cuenta para abrir el vial, ya que consideran que hay una gran pasividad por parte de las Administraciones

La Asociación de vecinos Valle del Silencio denuncia el enorme impacto social y económico que este aislamiento genera sobre la actividad del pueblo, sobre todo ante la llegada de las Navidades. Peñalba de Santiago, uno de los tesoros del Bierzo y de la provincia de León, lleva más de un mes aislado por el corte de la carretera principal provocado por desprendimientos en la ladera de la montaña. Un mes de incertidumbre, dificultades y abandono, en el que vecinos, visitantes y trabajadores están sufriendo las consecuencias.
Durante este tiempo, las administraciones implicadas (Diputación de León, Ayuntamiento de Ponferrada y Junta de Castilla y León) no han ofrecido soluciones. Hace un mes, la Diputación de León comenzó obras de retirada de materiales, parándolas a los pocos días. No las ha vuelto a retomar. La única vía alternativa transita por un puerto de montaña, un acceso que en los meses de invierno se corta por nieve y heladas, además de suponer un grave riesgo para la seguridad vial cuando permanece abierto. De hecho, el pasado 2 de diciembre ya se cerró por la primera nevada, dejando el pueblo totalmente incomunicado.
El principal motivo de preocupación es el grave deterioro que este aislamiento genera sobre la actividad del pueblo: pérdida de visitantes, perjuicios al turismo rural, dificultades para trabajadores, proveedores y servicios básicos, además de un preocupante daño para la calidad de vida de los vecinos. Por ello, los vecinos de Peñalba de Santiago demandan obras urgentes para despejar la carretera y estabilizar la ladera, piden la coordinación entre administraciones, información clara sobre plazos y soluciones. El cierre de la carretera está causando un perjuicio económico y social grave para la gente y negocios del pueblo.
Esta circunstancia ha llevado a que algunas personas de la Asociación de Vecinos Valle del Silencio hayan empezado por su cuenta a retirar material para abrir la carretera. Denuncian que, ante la llegada de las fiestas, algunas de las familias no van a poder acceder a Peñalba para celebrar las Navidades. Se quiere recordar especialmente un aspecto que no puede ser ignorado: si se produjera un incendio en una vivienda (como ya ocurrió hace algunos años), o surgiera una urgencia médica grave, ni los bomberos ni las ambulancias podrían acceder a tiempo. Se trata de vidas humanas, de responsabilidades que cualquier administración tiene la obligación de prever. La situación actual no solo es injustificable; es peligrosa y potencialmente catastrófica para vecinos y visitantes