Arganza recuperará en 2026 la iglesia caída con 212.000 euros de la Diócesis
El proyecto de recuperación incluye todo el tejado y la reposición de bancos, megafonía y suelo, que se vieron afectados por el desplome de la bóveda de ladrillo el pasado mes de junio

Medio año después del derrumbe de una parte del techo de la iglesia de Santa María de la Asunción de Arganza, ya hay proyecto de reconstrucción. La Diócesis de Astorga ha consignado 212.000 euros para construir un nuevo tejado, porque habrá que tirarlo todo por razones obvias de seguridad. Desde aquel fatídico viernes de principios del mes de junio, el templo se mantiene cerrado por peligro de colapso total y los vecinos hacen uso de la iglesia de San Miguel de Arganza para funerales y días de festividad. Aquí hubo que intervenir puntualmente, ya que únicamente se empleaba una capilla lateral, para adecentar todo el edificio, explica el ecónomo diocesano, Celestino Mielgo.
Pero el pueblo quiere su iglesia y en ello trabaja ya el despacho de arquitectura al que la Diócesis ha encargado la redacción del proyecto. Después habrá de pasar por la comisión de Patrimonio, ya que la iglesia de Arganza tiene la catalogación de protección integral. A partir de ahí, se podrá empezar con la obra. «Nunca antes de primavera, pero la idea sí es que en 2026 vuelva a estar en uso», afirma Mielgo.
Las diferentes fases constructivas a las que fue sometido el templo a lo largo de la historia son las causantes de una enfermedad invisible hasta que la bóveda impactó contra el suelo. La última intervención en el edificio se hizo hace menos de una década; pero no en el tejado. Se actuó en la espadaña, que se estaba separando de la iglesia, vencía hacia un lado. Eso se corrigió. «La torre prácticamente se desmontó y se reconstruyó entera y ya, entonces, se vio que había problemas con el tejado. Se arregló y se solucionó la humedad que salía de la torre, pero esto que ha ocurrido ahora no tiene nada que ver, porque es en el tramo siguiente. Es algo que venía de atrás y la gotera física no se veía», relata el ecónomo.

La iglesia de San María de la Asunción está en lo alto de un otero en Arganza.
El plan de actuación con esos 212.000 euros está claro. En todo caso, Celestino Mielgo reconoce que no es más que una cantidad de partida, dado que habrá que sumar lo que cueste amueblar el interior (muchos bancos quedaron destrozados, al igual que la megafonía) y también será necesario intervenir en la parte del suelo de piedra que haya resultado dañada.
«Lo primero que hay que hacer es desmontar toda la estructura del tejado y, una vez hecho, destruir la bóveda por completo, la que se cayó y la parte que no se ha caído, porque también tiene peligro de colapso. Una vez que esté la bóveda retirada y dependiendo de lo que apruebe Patrimonio, hay que diseñar un tejado nuevo. Posiblemente, haya que ir a una cubierta de madera y dejarla vista por debajo, sin bóveda; porque el problema de esta iglesia es que repisa mucho y volver a construir la bóveda es volver a tener peligro de grietas», explica Mielgo.
El Bierzo
Cae parte del techo de la iglesia románica de Arganza cuando el templo estaba vacío
Carlos Fidalgo
La que cayó a plomo la pasada primavera era una bóveda de ladrillo con un siglo de antigüedad. «De aquella, por quitar peso o por abaratar costes, se utilizó ladrillo hueco y eso implica que una gotera se puede acabar convirtiendo en un río, porque va pasando de ladrillo a ladrillo hasta que se deteriora, no soporta el peso y se viene abajo, que es lo que ocurrió.
De muchas épocas y cuestionada solidez
La iglesia de Arganza es el resultado de diferentes acciones constructivas. Conserva una parte románica y en las paredes aún quedan restos de arcos de estilo gótico después cegados. Desde finales del siglo XVII y principios del XVIII, se conserva la estructura actual. «Se fueron añadiendo contrafuertes, ya que a medida que se iban haciendo las sucesivas modificaciones, los muros no aguantaban con lo que se pretendía», explica el ecónomo de la Diócesis de Astorga, que también asegura que no tiene constancia de que haya otra iglesia en el Bierzo en una situación tan delicada como la de Arganza.
Lo que el tiempo ha demostrado es que el ladrillo de la cubierta no fue la mejor opción. «Por dentro se ve que los arranques de los arcos en la bóveda empiezan en piedra y, de repente, desaparece y continúa en ladrillo», relata Celestino Mielgo.
Reconstruir la capilla de Orellán y actuar en Lusio
La Diócesis invierte en torno a 1,5 millones de euros al año en conservación y mantenimiento y esa cifra va a aumentar «en unos 800.000 euros más» porque, además de la iglesia de Arganza, «hay que reconstruir las que se han quemado en los incendios», explica Celestino Mielgo. Son la capilla de Orellán (Borrenes) y dos iglesias en Orense, en las que hay que hacer reconstrucción completa. Además, «tenemos el compromiso de actuar para mejorar» iglesias como la de Lusio (Oencia). El pueblo ardió, pero los vecinos salvaron el templo y a la virgen.
En Orellán, el fuego solo dejó los muros y habrá que empezar de cero por fuera y desde dentro, ya que entre todo lo que ardió también lo hicieron el retablo y San Juan.