Diario de León

La justicia poética del individuo número 7

A Manuel Girón Bazán lo encontraron boca arriba, con el cráneo reventado por el impacto de un proyectil y con el rastro en los huesos de haber vivido entre el frío y la humedad. Todo fue suerte o el destino

Trabajos de exhumación de los restos de Manuel Girón Bazán.

Trabajos de exhumación de los restos de Manuel Girón Bazán.JUANJO MARTÍNEZ

María Carro
Ponferrada

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A Manuel Girón Bazán lo mataron de un tiro en la cabeza, pero ni muerto guardó silencio y la suerte que no tuvo un 2 de mayo de hace tres cuartos de siglo le ha devuelto la palabra expresa en este 2026. Y la historia tiene ritmo de poesía. No le buscaban a él, pero se encontraron su cuerpo boca arriba, con el cráneo reventado por el impacto de un proyectil, bajo la tierra de lo que fue parte civil del viejo cementerio del Carmen de Ponferrada. Un esqueleto de poca altura, con el rastro del frío y la humedad. Y un botón. Otro giro inesperado del destino para un hombre que se hizo mito y que, ahora, aún sin voz, ha dicho la última palabra. 

En el patio del Museo del Bierzo -que fue la cárcel de la que salieron muchos de los que iban a morir- se ha presentado, este miércoles, el detalle del proyecto de exhumación de los restos de Girón llevado a cabo por Sputnik Labrego, bajo el paraguas del Ayuntamiento de Ponferrada. Fueron recuperados en mayo de 2024 junto a los de otros doce represaliados del franquismo y solo a él le han podido devolver el nombre. Ha hecho falta más de un año y medio y dos análisis genéticos para determinar que el individuo número 7 -así le bautizaron los investigadores- era el guerrillero berciano al que muchas exclamaciones escritas sobre pared siguen dando, aún hoy, por vivo. De esa identificación definitiva hace apenas quince días.

En Sputnik Labrego sabían que los restos que reposan en una tumba del cementerio de Montearenas de Ponferrada con el nombre de Manuel Girón Bazán -recuperados en 1983- no eran los del maquis que cayó muerto en las Puentes de Malpaso (Molinaseca) y tenían información suficiente sobre que sus huesos sí podrían seguir en el cementerio del Carmen. La suerte quiso que se mantuvieran intactos pese a la alteración de ese espacio físico removido y ampliado con los años. "El cuerpo se quedó allí por pura casualidad", asegura el historiador y coordinador del proyecto de exhumación, Alejandro Rodríguez.

Fue suerte, sí. O tal vez destino. Lo cierto es que se dieron un cúmulo de circunstancias inauditas que han permitido cerrar un círculo en la memoria histórica del Bierzo. Buscaban a 24 asesinados y encontraron trece. "El objetivo de nuestras intervenciones no fue, en ningún momento, localizar los restos de Girón. Esto ha sido un giro inesperado de los acontecimientos", aseguró la arqueóloga Laura Martínez Panizo. "Justicia poética", añadió Alejandro Rodríguez. 

Javier García Bueso, Ramón Pita Girón, Laura Martínez, Alejandro Rodríguez y Laura González.

Javier García Bueso, Ramón Pita Girón, Laura Martínez, Alejandro Rodríguez y Laura González.L. DE LA MATA

Poesía porque él estaba ahí, justo donde buscaban. Porque su cuerpo estaba intacto, aunque con el cráneo estallado y la mandíbula muy fraccionada. Porque conservaba ADN suficiente para poder ser identificado en un cotejo con las muestras de su sobrino Ramón Pita Girón. Porque al final era Girón. Porque hasta la casualidad quiso que el día que sus restos empezaron a brotar bajo la tierra, hubiera allí un fotógrafo profesional que pudo inmortalizarlo todo.

"Encontramos un adulto de sexo masculino, mayor de 35 años y de constitución robusta pero no muy alto, de entre 1,60 y 1,65 metros. Hemos visto que había sido una persona expuesta al frío y la humedad constantes. Presentaba otitis y sinusitis crónicas y tenía procesos artrósicos, sobre todo en rodillas y codos", explicó la antropóloga física Laura González. Ella misma aseguró también que no han encontrado evidencia de que a Manuel Girón se le realizara algún tipo de autopsia y constata que el grado de coincidencia genética es del 99,996%. Sin duda, es Girón. Y su sobrino respira emocionado.

Restos de Manuel Girón.

Restos de Manuel Girón.JUANJO MARTÍNEZ

Ramón Pita Girón también ha estado presente en la rueda de prensa de presentación del proyecto. Sus ojos hablaron por él. Se reconoció contento, emocionado y en paz; dubitativo todavía sobre qué pasará con los restos de ese tío que ha marcado la historia de su apellido materno. Su madre nunca habló de él por miedo a represalias y él ha seguido el camino hasta llegar el final. Tiene 78 años.

Para el director de los Museos de Ponferrada, Javier García Bueso, esta es una historia de dignidad que el jueves día 12, a las 18.00 horas, se presentará abiertamente a la sociedad, en un acto que tendrá lugar también en el Museo del Bierzo y donde se desgranarán los detalles técnicos, científicos y divulgativos de este proyecto de exhumación. 

El cuerpo de Girón.

El cuerpo de Girón.JUANJO MARTÍNEZ

"Este sitio, antes que  museo es lugar de memoria", dijo García Bueso, queriendo recordar a "quienes pasaron sus últimos días de vida en esta antigua prisión y 75 o 90 años después vuelven para reclamar justicia y memoria". Ellos y sus familias. "Que haya sido Girón tiene algo de surrealismo mágico, es un giro del destino, un acto de justicia poética que ha dado más pulso a nuestro trabajo", dijo Alejandro Rodríguez. Él, que comenzó a escarbar la memoria de los represaliados por influencia de la figura de Manuel Girón, ha coordinado al grupo de trabajo que le ha devuelto la voz. "Es una alegría muy grande", dice.

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