El Bergidum de Ponferrada suma dos nuevas estrellas a su plantilla
Chus Fernández y Eugenio Borisov, de Asprona Bierzo, se han incorporado a su nuevo puesto de trabajo en el teatro ponferradino con ilusión, superación y una gran sonrisa

Chus y Eugenio en el patio de butacas del teatro.
El Teatro Bergidum de Ponferrada ha sumado este mes dos nuevas estrellas. No están sobre el escenario, pero sí forman ya parte de ese engranaje imprescindible que hace posible que cada función salga adelante. Gracias a la colaboración del Ayuntamiento de Ponferrada con Asprona Bierzo, Chus Fernández y Eugenio Borisov, dos jóvenes de 25 años, se encargan del control de accesos y de la atención a los espectadores durante los pases.
Para ambos, esta nueva aventura laboral supone mucho más que un trabajo. Es una oportunidad para demostrar que las capacidades no tienen límites y que, con ilusión, esfuerzo y el apoyo necesario, cualquier meta puede estar al alcance.
Chus no esconde su emoción ni sus ganas de hacerlo bien. «Podemos hacer cualquier cosa», asegura con entusiasmo. La noticia de que comenzaría a trabajar en el Bergidum fue una sorpresa para ella, pero desde que puso un pie en el teatro se ha sentido arropada. Esta ponferradina, que reconoce su pasión por el mundo del espectáculo, destaca especialmente el cariño recibido por sus compañeros durante estos primeros días. «Apoyo y ayuda que hacen como si estuvieras en tu propia casa», explica. Una acogida que le ha permitido afrontar sus primeros días con confianza y disfrutar todavía más de una experiencia que, para ella, tiene un significado especial. Y como buena aficionada al mundo del espectáculo, Chus ya tiene una pequeña espinita pendiente. Le hubiera gustado conocer al gallego Luis Zahera, que se subió a las tablas del Bergidum justo antes de que ella comenzara a trabajar. Pero la lista de artistas que le gustaría conocer no termina ahí. También sueña con coincidir algún día con Leo Harlem y, por qué no, con dos nombres internacionales de la talla de Penélope Cruz y Javier Bardem.
Su compañero Eugenio comparte esa ilusión. Confiesa estar «muy contento» con este nuevo empleo, una oportunidad que le permite demostrar todo lo que es capaz de hacer y, además, poner en práctica una de sus grandes cualidades: su facilidad para relacionarse con los demás. «Se me da bien congeniar con la gente», reconoce. Su filosofía ante esta nueva etapa es clara: «Pienso que si alguien quiere algo, se puede conseguir», enfatiza. Unas palabras que resumen perfectamente el espíritu con el que ambos han llegado al Bergidum.
Los nervios, eso sí, estuvieron presentes al principio. No es extraño cuando se afronta el primer trabajo y se abre una puerta nueva al mundo laboral. Pero Eugenio ya contaba con una primera experiencia gracias a sus prácticas en una residencia de ancianos, que le ayudaron a dar sus primeros pasos en el ámbito profesional.
Ahora, poder trabajar en Ponferrada, su ciudad, y hacerlo además en un espacio tan especial como el Teatro Bergidum es para él motivo de orgullo.
Y, puestos a soñar, también tiene claro a qué actor le gustaría conocer si algún día pasa por el teatro. No necesita pensarlo demasiado: Santiago Segura.
Dos jóvenes, dos historias y una misma ilusión. Chus y Eugenio han llegado al Bergidum para trabajar, pero también para demostrar que detrás de cada oportunidad hay talento, ganas y muchas capacidades por descubrir. Y es que desde este mes, ellos también forman parte de la historia de uno de los grandes espacios culturales de Ponferrada.