Repunta el riesgo de incidencia del hongo que arruinó las últimas cosechas de castaña en el Bierzo
La Mesa del Castaño advierte que el nivel de positividad se ha disparado este año tras un descenso sostenido desde 2023, pero asegura que esto no anticipa necesariamente un daño intenso en el fruto

Castañas del Bierzo.
El hongo Sirococcus smithogilvyi que trae de cabeza a los castañicultores del Bierzo desde hace años y que ha arruinado ya varias cosechas, incrementando el desánimo generalizado de un sector que encadena ya varias campañas de merma productiva, no solo no retrocede sino que el riesgo de incidencia es todavía mayor. Lo confirma la Mesa del Castaño de Bierzo en base a un estudio realizado con la colaboración de Cesefor y la Asociación Berciana de Agricultores.
Los datos de 2026 muestran "un repunte significativo del nivel de positividad frente a años anteriores, tras un descenso sostenido entre 2023 y 2025 (del 33% al 14% de media)", aseguran fuentes de la Mesa del Castaño. Este año, el indicador se ha elevado hasta el 58% de media en el conjunto de las localidades muestreadas, el valor más alto registrado en toda la serie.
"El análisis estadístico confirma que este repunte es generalizado y no se debe a una variedad concreta, lo que apunta a un factor ambiental o de campaña, como unas condiciones meteorológicas más favorables al patógeno, común a toda la comarca", explican las mismas fuentes. Se ha elaborado un mapa de riesgo estimado por localidad que, junto a los datos pormenorizados del estudio realizado, ya están a disposición de los municipios adheridos o en proceso de adhesión a la Mesa del Castaño del Bierzo.
Aunque la situación comunicada genera una preocupación lógica en el sector, los expertos aseguran que ese incremento del riesgo "no implica, necesariamente, el daño en el fruto". Lo que se indica es "la probabilidad de presencia del hongo en los sotos de castaño", pero eso "no implica que este se exprese con la misma intensidad en la castaña". Desde la Mesa del Castaño del Bierzo explican que el hongo llegue a afectar al fruto depende de otros factores, como el tipo de cepa, la presencia de organismos que puedan limitar su desarrollo o las condiciones ambientales durante la recolección y la postcosecha, entre otros.
"Algunos castaños ya dejan entrever la posible presencia del hongo mediante decoloraciones pardas en los erizos, un signo visual al que los castañicultores pueden prestar atención durante la recogida", aseguran los técnicos. Ante esto, se recomienda a los productores y a las empresas del sector pautas como mantener los árboles podados y abonados y si además hay presencia de chancro, evitar podar tras las lluvias recientes. También aplicar el control biológico de la avispilla del castaño allí donde esté autorizado y se disponga del parasitoide Torymus sinensis. Esto todo en el campo y ya durante la recolección lo indicado es agilizar la recogida y evitar que el fruto permanezca en el suelo, especialmente durante la noche, y priorizar la recolección mecánica.
Una vez finalice la recolección, las recomendación es retirar los erizos del suelo antes de la caída de la hoja, evitar su quema in situ y valorar alternativas como el triturado y compostaje o pulverizar urea directamente sobre la hojarasca caída. Ya en almacenaje, el objetivo es mantener el fruto a bajas temperaturas y llevarlo a la planta de procesado cuanto antes, preferiblemente el mismo día de la recolección. Si esto no fuera posible, almacenarlo de inmediato entre 0 °C y -2 °C, evitando el almacenamiento en agua fría.