La restricción de las horas de sueño, el problema más común
El trastorno del sueño más común entre la población occidental no llega a los hospitales. Se trata de la restricción paulatina de las horas del sueño, derivada de un ritmo vital y unas hábitos inadecuados, que acaban por reducir la calidad de vida y aumentan, por citar una consecuencia de la que nadie está exento, el riesgo de sufrir algún accidente laboral o de tráfico. Y es que, en general, no dormimos lo suficiente o lo hacemos con horarios irregulares. «Un adulto debería dormir siete horas al día, repartidas entre seis horas y media por las noches y 30 minutos durante el día. La siesta es un hábito muy saludable», explica el doctor Javier Rodríguez, uno de los especialistas que trabajan en la Unidad del Sueño. El alcohol y las cenas copiosas tampoco ayudan a mantener el hábito del sueño.