| Crónica | Un acontecimiento social |
Herrera asiste a una boda de altos vuelos
El enlace de Álvaro Durán Guillén y Adriana Ulibarri trae a Ponferrada al presidente de la Junta, a parte de su Ejecutivo y a Villalba

Herrera (centro) bromea con los leonesistas Muñoz y Joaquín Otero
Hacía tiempo que una boda en la basílica de La Encina no despertaba tanta expectación. El enlace entre Álvaro Durán Guillén y Adriana Ulibarri Fernández, hija del conocido empresario de la construcción y del sector servicios José Luis Ulibarri Comenzana, trajo ayer a Ponferrada al presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, y a su antecesor en el cargo, el también ex ministro y ahora vicepresidente del Senado, Juan José Lucas. Herrera declinó hacer declaraciones al ser un viaje privado. Entre los quinientos invitados, además de representantes del mundo de la empresa y los negocios o el locutor Luis del Olmo, se pudo ver a miembros del Ejecutivo de Herrera, como el vicepresidente económico, Tomás Villanueva, el consejero de Fomento, Antonio Silván, el de Medio Ambiente, Carlos Fernández Carriedo, o la titular de Cultura y Turismo, Silvia Clemente, creando una concentración de cargos autonómicos sin precedentes en la ciudad. No faltó tampoco el responsable de Interior de la Comunidad de Madrid, el leonés Alfredo Prada Presa. Ni el presidente de la Diputación, Javier García Prieto. La nómina de políticos la completaban el portavoz de la oposición socialista en las Cortes de Castilla y León y secretario regional del PSOE, Ángel Villalba, y el provincial y alcalde de San Andrés del Rabanedo, Miguel Martínez. La boda reunió al alcalde de León, el popular Mario Amilivia, y al desbancado Francisco Fernández, del PSOE. También el alcalde de Ponferrada, Carlos López Riesco, estuvo invitado, como su antecesor, Ismael Álvarez. También estuvo el procurador leonesista, Joaquín Otero. Ejerció de padrino de los novios el propio José Luis Ulibarri, y de madrina, la madre del novio, Ana María Guillén. La boda, que restringido el estacionamiento en el casco antiguo, concluyó con una cena en el restaurante El Oro de Roma, en Carracedelo.