| Crónica | Revuelo en Villafranca |
Narcos en la pequeña Compostela
Las detenciones de vecinos de la villa y la presunta utilización de negocios comunes para el tráfico de estupefacientes conmociona a una población de apenas 4.000 habitantes
Villafranca del Bierzo es una de esos espacios que pueden servir como prototipo descriptivo del lugar donde casi nunca ocurre nada. Entre conventos, templos de sabor jacobeo y paisanos que aparentemente van cada uno a lo suyo. La localidad, sin embargo, conocida también como la Pequeña Compostela, se ha convertido de la noche en el epicentro de una operación de narcotráfico que tiene más bien similitudes con las que pueden desarrollarse en la ría de Arosa. El pueblo, uno de los principales escenarios donde se ha desarrollado la redada de la «Operación Fraca», se acostó la noche del jueves y se despertó ayer totalmente estupefacto por la serie de detenciones de vecinos conocidos por casi todos. En ámbitos públicos, establecimientos comerciales, así como en corrillos improvisados a pie de calle, no se hablaba ayer de otra cosa que no fuera la operación llevada a cabo por los agentes del Equipo de Delincuencia Organizada y Antidroga (EDOA), pertenecientes a la Guardia Civil de León, y de la detención de las nueve personas acusadas de un presunto delito contra la salud pública, la mayoría de ellos residentes en la villa y conocidos por gran parte de la población. Comentarios «Todos los días ves sucesos por el estilo en la televisión y lo que menos te imaginas es que, mañana mismo, pueden ocurrir cosas similares en un pueblo, aparentemente tranquilo, como es Villafranca», señalaba una vecina, mientras que su interlocutora recordaba que, no obstante, no es la primera vez que las calles de la localidad son el escenario de un suceso de estas características. Kilo y medio de coca En alusión, probablemente, a la operación desarrollada en septiembre de 2001, en la que se llegó a incautar un alijo compuesto por más 3.600 pastillas de éxtasis, 166 gramos de speed y 84 dosis de LSD, entre otros efectos. Sin embargo, lo ocurrido entre la tarde del pasado miércoles y la mañana de jueves, periodo de tiempo en el que los agentes de EDOA lograron desarticular la red y la aprehensión de un kilo y medio de cocaína, 15 gramos de hachís, 30 gramos de marihuana, una báscula de precisión, dos vehículos y más de 20.000 euros, no ha pillado a mucha gente por sorpresa, sino que, tal y como manifestaban en la mañana de ayer muchos ciudadanos, viene a confirmar lo que desde hace tiempo era vox populi en las calles de la localidad y es que eran muchas las voces que hablaban de un aumento en el tráfico y venta de sustancias y el consiguiente incremento de jóvenes consumidores. El «se veía venir» Una serie de conversaciones en las que la mayoría de las veces se traía a colación el nombre de varios locales de la capital del Burbia, entre los que se encontraba el estanco que, según informaron fuentes policiales, se utilizaba como presunta tapadera junto a un local de alterne. Asimismo, una vez que, periódico en mano, muchos vecinos han puesto nombre y apellidos a la iniciales publicadas de los presuntos traficantes, las reacciones han sido dispares. De un lado, los que sentenciaban con una rotunda seguridad que «se veía venir desde hace tiempo». Y del otro, aquellos para los cuales ha sido una sorpresa con mayúsculas conocer la detención de personas con las que tranquilamente departían todos los días, en el supermercado, en el jardín o simplemente comprando una cajetilla de tabaco. Ahora, incluso los hay quienes miran recelosos a los que acudían con especial profusión en busca de un paquete de cigarrillos. Ni los políticos guardan silencio. El presidente del PRB, Tarsicio Carballo, aprovechó para felicitar a los agentes que intervinieron en la brillante acción.