Diario de León

Y treinta años después... se casaron

Félix y Dominga son una pareja de caboverdianos afincados en Bembibre que llegaron al Bierzo en los años 80. Lograda la estabilidad económica y con seis hijos y 30 años de convivencia, ya son matrimonio

Publicado por
M. Á. Cebrones - corresponsal | bembibre
León

Creado:

Actualizado:

Mientras en todo el país se incrementa el porcentaje de divorcios, en Bembibre se ha recogido una celebración matrimonial que rompe todos los moldes. Es la protagonizada por Félix Borges y Dominga Da Silva. La pareja ha convivido durante 30 años y tienen 6 hijos en común. Ahora, apadrinados por dos de sus hijos se han decidido a firmar un contrato matrimonial que reúne todas las garantías de éxito. No ha sido nada fácil la vida para la pareja protagonista de esta ceremonia matrimonial. Ambos contrayentes son caboverdianos de nacimiento y han formado parte de ese gran grupo de isleños que tuvo que emigrar de su país para ganarse la vida y el sustento suyo y de las familias que crearon. A finales de los años ochenta, cuando la cabecera del Boeza acogió a un gran número de compatriotas suyos que venían a trabajar en las por entonces activas explotaciones mineras, llegó hasta Bembibre, Felisindo Borges, el cabeza de familia. Posteriormente se sumaron otros miembros del grupo familiar que permanecían en Cabo Verde hasta que el responsable familiar contara con un trabajo seguro y pudieran ser reclamados. Algunos de sus seis hijos nacieron cuando la pareja ya estaba en España. Siguiente paso, la boda Ahora, afincados en Bembibre y perfectamente integrados en la vida de la villa, Félix y Dominga han querido rubricar su amor con el compromiso de matrimonio. «Después de 30 años de convivencia ya se sabe que tenemos cariño y paciencia suficiente para mantenernos juntos mucho tiempo más» aseguraba una novia tan nerviosa como cualquier joven que se aventura al matrimonio con esperanza pero sin la seguridad de obtener un resultado positivo. Poco más decía el novio, también muy nervioso antes de dar y recibir un sí que se ha mantenido tres décadas sin necesidad de una rúbrica oficial. A Félix aún le ponía más nervioso que no le dejaran ver a la novia hasta su llegada a la sala donde se oficiaba el matrimonio. Los nervios se incrementaban con el retraso en la celebración de la boda, que se inició quince minutos después de lo previsto. Fue una ceremonia íntima, celebrada en el Juzgado de Paz de Bembibre, con un reducidísimo número de asistentes. La madrina, Gilda Borges, es la mayor de los seis hijos de la pareja, y el más joven, Tino Borges, fue el encargado de ejercer de padrino. Félix y Dominga intercambiaron promesas, anillos y algún beso. El Juez de Paz entregó a los contrayentes un libro de familia que estrenaron con casi todas sus páginas ocupadas y, eso sí, sin intención de completarlo.

tracking