Diario de León
Publicado por
MANUEL CUENYA
León

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AUNQUE la representación de La casa de Bernarda Alba en el Bergidum coincidiera el mismo día y casi a la misma hora que la conferencia del filósofo Gustavo Bueno en la Uned de Ponferrada, me las apañé para escuchar a Bueno y estar, al menos, en la parte final de la obra de Lorca. Gracias, Arcadio, por haberme reservado la entrada para la función. A Bueno no quería perdérmelo, entre otras razones porque fue mi profesor durante dos cursos. Recuerdo que, en una de sus primeras clases, se le ocurrió preguntarnos si habíamos leído Mariana Pineda de Lorca, qué curioso. Entonces, como ahora, nadie leía nada, ni siquiera en la universidad. Así nos luce la calva a los españolitos, de tanto pensar, analizar y darle vueltas a la realidad a fin de poder entender algo. Mientras tanto, el sistema, que es caníbal, aprovecha para colarnos goles por todos lados. Cómo hemos llegado a tal grado de pasotismo, que nos da igual ocho que ochenta. Los políticos de turno, que no son filósofos, como quisiera Platón, nos cuentan falsedades, memeces y tragamos, cual cropófagos, lo que nos echan en el «presel». Desconocemos nuestra historia, tampoco nos interesa, porque para conocer se requiere indagar, contrastar, trabajar, y el trabajo y la inteligencia no tienen cabida en nuestra nación, a la que le gusta «relajarse y disfrutar», según Bueno. Y cuando llega un fin de semana largo o un puente la gente quiere huir, en vez de dedicarse a reflexionar acerca del entorno en que habita. Seguimos viviendo en el país de Alicia y las maravillas y el nunca jamás. La identidad de España está en peligro, aseguraba Bueno, y el país podría cascar por la reforma tributaria, y todos esos estatutos y nacionalismos imbéciles y sangrantes, que nos están desmembrando. Lo que resulta aberrante es que incluso la izquierda, inexistente en nuestro país, defienda la desigualdad de territorios. Vamos por un camino equivocado en un mundo plagado de mitos: el de la izquierda, la cultura, la felicidad, la paz... Tantos mitos oscurantistas. Si bien el concepto de mito es complejo, hay mitos, como el de la caverna de Platón, que no se pueden desmitificar. Tampoco España es un mito, como nos dejara aclarado Bueno, luego de su magistral conferencia, que duró unas dos horas y media, lo que me hizo llegar tarde a La casa de Bernarda Alba. Sin embargo, me alegra volver a ver al maestro Bueno, tan claro, sarcástico y demoledor con los primates de nuestra cultura, política y religión.

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