Los habitantes de Villanueva tienen que protegerse en sus casas y temen salir a la calle
Las amenazas de un vecino tienen atemorizada a una aldea de Balboa
El alcalde del municipio pide la intervención de las instituciones para acabar con el acoso

A l a derecha, la casa en la que vive el denunciado
Los ocho habitantes de una pequeña aldea de Balboa, llamada Villanueva -muy próxima ya a la provincia de Lugo-, vivían en la más absoluta paz, inmersos en las tareas del campo y la labranza hasta que hace poco más de un año otro vecino, Manuel López, volvió de forma permanente al pueblo. Su carácter agresivo y las amenazas diarias tiene atemorizados al resto de los vecinos, que se ven obligados a protegerse dentro de sus casas y evitan salir a la calle para no cruzarse con él. Además, a sus amenazas de muerte y de quemarles la casa se suma una personalidad violenta que ya tuvo sus consecuencias pero, como apuntó uno de los habitantes, Julio Crespo, «gracias que no llegaron a más». Su hermano, de 76 años, fue atacado por Manuel una mañana al salir de casa: «Le agarró por el cuello y en el forcejeo, suerte que mi hermano se pudo escurrir y volver a entrar corriendo en la vivienda. Pero le dejó marcas en el cuello y el informe médico que llevamos al juicio lo demostraba», recordó. Este hecho hizo que el miedo creciera aún más entre los habitantes, la mayoría parejas de la tercera edad que nunca han salido de Villanueva y que no saben como enfrentar a este picador prejubilado de la mina y cinturón marrón de kárate. Los vecinos atribuyen el comportamiento agresivo de Manuel a una enfermedad mental para la que tendría un tratamiento médico que, según puntualizaron, «no toma». Para ellos, la solución es que Manuel sea internado en un centro de salud mental y evitar que «un día de estos tengamos una desgracia». En este mismo sentido se manifestó el alcalde del municipio de Balboa, José Manuel Gutiérrez Monteserín, quien solicita la intervención de las instituciones para dar una solución a los vecinos de Villanueva, porque desde el Ayuntamiento ya no saben que hacer y la Guardia Civil sólo puede retenerlo durante unos días, como ocurrió hace unas semanas cuando fue detenido por un incidente en Piedrafita do Cebreiro.