Diario de León

Un paseo por Guerra Garrido

El escritor de raíces cacabelenses descubre la placa con su nombre en una calle peatonal de La Rosaleda antes de clausurar las segundas jornadas de autor organizadas por el IEB El IEB quiere

Guerra Garrido observa a su esposa junto a la placa con su nombre y en compañía del alcalde

Guerra Garrido observa a su esposa junto a la placa con su nombre y en compañía del alcalde

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Carlos Fidalgo - ponferrada
Ponferrada

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En la calle Raúl Guerra Garrido todo parece provisional, menos la placa. Un paseo enlosado, que deja a un lado un descampado de tierra negra, y un solar recién construido con vecinos estrenando piso al otro, es todo lo que ofrecía ayer La Rosaleda al escritor de raíces cacabelenses cuando descorrió la cortina que tapaba su nombre. Pero el futuro promete. En el descampado de tierra negra crecerá un hotel, y la calle de Guerra Garrido será la primera que vean de Ponferrada sus clientes. Y por las baldosas no circularán los automóviles, porque el vial dedicado al autor de El año del wolfram , que parte de la avenida de Asturias y avanza paralelo a la nueva avenida de la Lealtad, es un lugar de paseo y cuando terminen de instalar el mobiliario urbano, incluso será posible sentarse a leer alguno de sus libros en un banco. A Guerra Garrido le pesa la responsabilidad de que su nombre figure en el remite de las cartas y ayer insistió en que su deseo es que a los vecinos que residan en su calle sólo les lleguen cartas de amor, o al menos, misivas donde no les informen de subidas de impuestos o de hipotecas, que a eso ha quedado reducido el correo hoy. «Espero que la calle aporte la mayor felicidad posible a sus ciudadanos», deseó el último Premio Nacional de Literatura y Premio de las Letras de Castilla y León en el 2006, a quien el Instituto de Estudios Bercianos (IEB), -o al menos eso decía ayer su presidenta, Mar Palacio - debió tocarle con una varita mágica cuando hace un año, sin ningún premio de por medio todavía, decidió dedicarle sus segundas jornadas de autor. Al Ayuntamiento de Ponferrada, que ya tiene una zona de la ciudad en torno a la Avenida de los Escritores reservada a autores bercianos, le parecía que ya iba siendo hora de reconocer al novelista nacido en Madrid en 1935, pero de familia cacabelense, y así lo aseguró el alcalde, Carlos López Riesco, orgulloso del «bonito matrimonio» que a partir de ahora unirá a Ponferrada con Guerra Garrido. Riesco destacó expresamente la presencia del futuro hotel, que permitirá a los turistas asociar con la ciudad el nombre de un escritor de calidad. El autor, que estuvo acompañado por su esposa en un cortejo donde no faltó la presidenta del IEB, el concejal de Cultura Manuel Rodríguez y hasta el portavoz de la oposición, Ricardo González Saavedra, cerró después las jornadas de autor en la Obra Cultural de Caja España hablando de su última novela, La soledad del ángel de la guarda , que mañana presentará en Madrid y que aborda el terrorismo vasco desde el punto de vista de los guardaespaldas. Y es que a Guerra Garrido aún le queda cuerda para rato, aunque se resista al ordenador. «Moriré con la hispano-olivetti eléctrica en las manos», prometió un hombre que no debe enviar emails .

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