SILLA BAJA
Viva Toral de Merayo
HABÍAMOS cenado todos juntos la inevitable choucroutte alsaciana seguida de una animada sobremesa a la berciana en «L'Ancienne Douane», reconvertida en uno de los más emblemáticos restaurantes de Estrasburgo, sin perder el nombre que certifica su condición de cruce de caminos de Europa, ciudad mimada por franceses y alemanes, ahora plenamente identificada con las Galias y dispuesta a conmemorar, precisamente aquella noche, la fiesta nacional con un expectáculo de luz y sonido en la Plaza de la Catedral, a donde nos encaminamos y supimos que el acto iba a ser suspendido, por amenaza de lluvia. Estaba la plaza que no cabía un alfiler, subidos algunos a las cornisas de piedra de gres rojo de los Vosgos. Inmediatamente Fidalgo dio la orden de ir al autobús a recoger los instrumentos y empezó el espectáculo de los Templarios del Oza, entre los vivas de la multutud. Muchos pensaban que la fiesta había comenazado ya, mezclándose los vivas a Francia con el viva el Bierzo iniciado por el eurodiputado Pedro Bofill y secundado por la multitud, adueñándose luego de toda la ciudad mientras la gente saludaba desde los balcones a la comitiva de gaitas, panderos y percusiones.Aquella noche los Templarios del Oza demostraron tener madera como para calentar una ciudad tan fría como Estrasburgo. El sábado pasado en el teatro Bérgidum celebraron su veinte cumpleaños con un espectáculo de música y baile que puso en evidencia el crecimiento de aquel árbol, ahora más poderoso.Han alcanzado un nivel de perfección y plasticidad notables, tanto la banda de gaitas como las voces y la escenificación, incorporando obras e instrumentos de todo el mundo celta, también persusiones africanas, sin dejar de ser ellos mismos. Disfrutan con lo que hacen. Fieles a su trayectoria, cuidan lo propio sin despreciar lo de otros, aprenden y disfrutan con diversas expresiones musicales, estudiando la tradición folklórica de nuestra tierra y de otras culturas, como corresponde a un asentamiento mestizo de aguas -el Sil y el Oza-y también de culturas, a las puertas de Galicia. Aparecieron finalmente en el escenario las raíces del árbol cuando subió a cantar la «Ronda el Salvador». Eso explica el milagro. El secreto está en las bodegas donde retumban las rondas, como reza el himno a Toral de Merayo del maestro Juárez Mateos: «Viva Toral de Merayo, pueblo de bodega y ronda¿». Mucho disfrutamos todos de aquella velada musical.