LA HUELLA
Entre carteles
ESTOY deseando que pasen las elecciones para que la realidad deje de parecer monotemática, y nosotros burros con orejeras mirando en una sola dirección. Entre carteles, nuestra mirada puede ir a otros ámbitos, como la exposición en la galería Dosmilvacas de Ricardo Ranz. Cuadros figurativos y abstractos llenos de delicadeza, profundidad, belleza. O a ese testimonio brillante que nos dejaron las fotografías de Bernardo Villarejo en la Casa de la Cultura de Ponferrada. Disfrutar en el teatro Bergidum, estas últimas semanas, de La lluvia amarilla , excelente montaje sobre la obra de Julio Llamazares; de la representación de los últimos días de E.A. Poe en una interpretación soberbia de Chete Lera; o de ese escalofrío que fue Psicosis 4.48 , con un público mayoritariamente joven. En los jardines urbanos y en los huertos de nuestro Bierzo rural se abren las primeras flores, asoman ajos, habas, y guisantes, y sólo falta que la lluvia les dé de beber. Entre carteles electorales, nuestros campos. Muchos esperan que los proyectos de biomasa salgan adelante para que, al menos alguien, se ocupe de limpiar los montes. Y después de tanto escuchar que los castaños desaparecen enfermos por la tinta y el chancro, hay quien se ocupa de buscarles un futuro en las cuartas jornadas para la conservación de los bosques y árboles monumentales del Bierzo, celebradas en el Teatro Municipal de Villafranca el pasado fin de semana. Hay tanto por ver y por hacer en esta comarca, con elecciones o sin ellas, con el bolsillo lleno o apenas unos euros. Como acudir a la sauna en las piscinas municipales de Ponferrada, donde puedo sentirme como en casa, pues a menudo no hay nadie en la zona de mujeres, mientras que en la de los hombres me comentan que suele estar llena. Y aunque debería callarme, ya que allí estoy sola tan ricamente, me puede la curiosidad de por qué las mujeres no van a la sauna. ¿Desconocen que existe? ¿Desconocen sus beneficios? ¿Tienen menos tiempo que los hombres?. Y si lo que apetece son emociones y te vienen del recuerdo una vieja canción, sólo tienes que escribir el título en Google, por ejemplo, «A los que hirió el amor», y ahí está la letra y aquélla voz de Pedro Ruy Blas poniéndome aún la piel de gallina y el corazón algodonoso, mientras por la ventana veo esos árboles con las primeras flores y me alegro que cíclicamente vuelva la primavera, las elecciones, y yo pueda votar.