Diario de León
Publicado por
CÉSAR GAVELA
León

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TENGO un amigo bercianista: Lisardo Bueu. Pero el suyo es un bercianismo cultural, poco político. Él piensa en un Bierzo del sueño, y aunque los sueños parecen vivir en la literatura más que en el periodismo, Lisardo me recordó que solo lo que se sueña puede llegar a ser verdad algún día. Lisardo soñó -despierto- con un Bierzo independiente de facto. Con un estado libre asociado a España. Pero con bandera en la ONU. Y lo primero que vio del sueño -me dijo- fue a miss Bierzo luciéndose en el certamen de miss Universo del 2016. Una vez más, ganó la representante venezolana, pero nuestra belleza quedó muy alto. Compartiendo banda de honor con las candidatas de USA, China, Rusia y Brasil. ¡Y Bierzo! Eso pasó en Nassau, Bahamas. También me dijo Lisardo Bueu que la comarca libre tendría varias regiones. Una, al oeste, de cultura gallega, con su capital en Vilafranca do Bierzo. Y su universidad monolingüe, y sus catedráticos barbudos, quiméricos y soberanistas. Otra región, al norte, sería lleunesa, con su capital en Toreno. El estatuto de autonomía de esta zona impondría el lleunés como única lengua curricular. Al este quedaría la potente comunidad autónoma del Boeza, con Bembibre como gran ciudad. Y su conurbación hacia Matachana, Las Ventas, etc. Y con su santuario de la identidad colectiva -su Montserrat propio-, en Labaniego. Ponferrada tendría rango de distrito federal, ciudad donde todo sería posible y con su gran aeropuerto en Dehesas. El Bierzo Bajo quedaría en manos de Cacabelos, ciudad emergente, y en cuanto a Camponaraya, Fabero, Torre, Páramo, Toral y Vega de Espinareda, se convertirían en ciudades autónomas dado su gran potencial demográfico. Como Ceutas y Melillas rodeadas de tierra. Sería famosa la universidad libre de Quilós, donde en verano las clases se impartirían en total desnudez: gran reclamo para estudiantes de medio mundo. Y una cantante de Sancedo, una tal Lisa Canes, ganaría la Eurovisión de 2017. Habría grandes procesiones en la moderna Semana Santa de Molinaseca; y el príncipe Alberto de Mónaco -aún sin casar- vendría a esquiar a las remozadas pistas del Morredero. En cuanto al arzobispo de Peñalba sería el presidente de la conferencia episcopal berciana, con sus diócesis sufragáneas en Oencia, Pieros, Valdelaloba, Aira da Pedra, Matavenero y Ferradillo. Y el Atlético de Bembibre ganaría la liga, y la Deportiva la Copa del Presidente. Que sería Lisardo Bueu. Y a Lisardo, por fin, le querría mucho una novia que le dejó en tiempos. ¿Y por qué no?, me dijo Lisardo, cuando nos despedíamos.

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