Diario de León

El académico de Lombillo y el investigador de Bembibre recogieron los premios Gil y Carrasco

Ponferrada premia a García Yebra y a Ángel Alonso por cuidar sus raíces Humanismo científico y oda a Gil y Carrasco

Los dos premiados siguen conservando sus vínculos con la comarca desde Madrid y Alemania

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Carlos Fidalgo - ponferrada
Ponferrada

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El hombre que ocupa el sillón n minúscula de la Real Academia Española, responsable de que la palabra botillo figure en el diccionario tal cual la entienden los bercianos, y el muchacho que rompió todos los moldes académicos con unas calificaciones de vértigo mientras estudiaba biología en la Facultad de Veterinaria de León, hoy convertido en uno de los más tenaces investigadores del cáncer en Alemania, recogieron anoche el premio Gil y Carrasco Ciudad de Ponferrada por no haber olvidado nunca sus raíces. Valentín García Yebra, académico, traductor de prestigio, fundador de la mítica editorial Gredos que resucitó a los clásicos, sigue viniendo a Lombillo, donde nació hace 90 años. Y Ángel Alonso, que ha llegado a dirigir a un equipo de 60 investigadores en Heidelberg, donde sigue centrado en la lucha contra el cáncer de cuello de útero, tampoco ha dejado de venir cada verano a Bembibre, de donde es hijo predilecto y donde nació en 1944. García Yebra, que no se considera un gran orador fue breve después de que el alcalde, Carlos López Riesco, le entregara el busto con la imagen del escritor y recordar, al comienzo del acto celebrado en el Teatro Bergidum, que la ciudad le homenajeaba por tercera vez. «Este acto me demuestra que en Ponferrada hay mucha gente que me conoce, me estima y me tiene afecto», aseguró antes de dar las gracias y minutos después de que reconociera a los periodistas que no le preocupa que los jóvenes que han creado su propia jerga con los mensajes sms puedan olvidarse de emplear el lenguaje con corrección. Ángel Alonso dedicó su intervención a hablar de las relaciones entre la Universidad, la investigación y la ética. Y no se mordió la lengua. «La investigación no es inmoral, es amoral», dijo al referirse a las dudas éticas sobre los ensayos con células madre en una sociedad que acepta el aborto. «Un embrión con 32 células es sacrosanto. Un feto con 12 semanas de gestación, no tiene valor alguno», aseguró para resaltar una de las contradicciones de la sociedad moderna. El discurso del doctor Alonso sobre la ética, la ciencia y la Universidad, que permitió al premiado de Bembibre lamentar que el humanismo haya abandonado las aulas universitarias y el dinero esté mercantilizando la ciencia, ocupó la parte central del acto celebrado ayer en el Teatro Bergidum. Alonso concluyó su parlamento apostando por recuperar el humanismo y sumarlo a la tecnología «por medio de la razón» para evitar que los dividendos de los accionistas tengan más valor que los conocimientos en nuestra sociedad. El acto de entrega de los premios, a los que acudió la concejal de Cultura Susana Téllez acompañando al alcalde, además del regidor de Bembibre, Jesús Esteban y nombres de la cultura como el pintor Sánchez Carralero, también sirvió para que los alumnos del instituto Gil y Carrasco cerrarán acto interpretando con su Orquesta y Coro el Carmina Burana y la Oda al escritor villafranquino.

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