Diario de León

El IEB presenta su libro sobre el autor cacabelense y abre la muestra dedicada a Ramón Carnicer

Raúl Guerra Garrido: «El Bierzo es un estado de ánimo y también una obsesión»

Doirean MacDermontt: «Ramón vivía lejos de aquí, pero siempre pensaba en el Bierzo»

Publicado por
Carlos Fidalgo - ponferrada
Ponferrada

Creado:

Actualizado:

Dos escritores distintos y un pensamiento común. El Bierzo unió ayer al novelista de origen cacabelense Raúl Guerra Garrido, que ha ambientado en la comarca algunas de sus novelas, y al desaparecido autor villafranquino Ramón Carnicer, que pasó la mayor parte de su vida en Barcelona, pero también tuvo a la hoya berciana como uno de los ejes de su obra junto a otros lugares de la provincia de León. «El Bierzo es un estado de ánimo y también una obsesión», aseguró Guerra Garrido, ampliando una frase que ya pronunció el pasado año. «Ramón vivía lejos de aquí, pero siempre estaba pensando en el Bierzo», afirmó Doireann MacDermontt, la viuda de Carnicer. El protagonista de las Jornadas de Autor del Instituto de Estudios Bercianos (IEB) del pasado año, Guerra Garrido, entregó simbólicamente el testigo a la familia de escritor villafranquino homenajeado este año. Y lo hizo en la Obra Cultural de Caja España en Ponferrada, donde desde ayer puede visitarse una exposición sobre Ramón Carnicer que incluye fotografías que hasta ahora nunca habían salido de su entorno familiar, y donde también se presentó el volumen El Bierzo de Raúl, que recoge aspectos de la vida y la obra del cacabelense. La tarde también sirvió para que el IEB entregara a los alumnos de los institutos Bérgidum de Cacabelos y Gil y Carrasco de Ponferrada los Premios Didácticos Bérgida por sus trabajos sobre Guerra Garrido. La edición del próximo año, estará dedicada a Carnicer. La viuda del villafranquino, fallecido el pasado mes de diciembre a los 95 años, no consideraba ayer que el homenaje a Carnicer llegara tarde. «Él no daba mucha importancia a los homenajes. Era un hombre muy sobrio y no le gustaban los premios», aseguraba MacDermontt, profesora universitaria que se casó al autor de Donde las Hurdes se llaman Cabrera en 1953 y que al recordar a su marido sabe que «se puede ser de un sitio y al mismo tiempo del resto del mundo». A su lado, el hijo que tuvieron, Alonso Carnicer, se mostraba agradecido por «las pocas voces, pero muy cualificadas» que a la muerte de su padre han reivindicado la importancia de su obra y su compromiso ético. «La obra de mi padre ha despertado un gran intereses en una generación posterior por la manera minuciosa de tratar el lenguaje y porque tenía una personalidad nada adocenada», aseguró Alonso Carnicer, convencido de que lo verdaderamente importante de un escritor es «la calidad de sus lectores.

tracking