| Reportaje | La amenaza de la despoblación |
Villafranca se deshilacha
La antigua capital del Bierzo ha perdido casi la mitad de su población desde 1970 y con 3.504 habitantes, hoy residen en la villa un millar de personas menos que hace cien años

Maja de la hierba en el Campo Bajo, junto a la Colegiata, en la Villafranca de 1895, más habitada qu
ponferrada | villafranca
Hubo un tiempo en que Villafranca del Bierzo tenía estación de ferrocarril, juzgado de primera instancia, una empresa que extraía zinc, estaño y plomo, y la absorción de municipios como el de Paradaseca engordaba su censo. Desde hace 38 años, sin embargo, el único ayuntamiento del Bierzo que puede presumir de haber sido capital de provincia -“la de Villafranca del Bierzo durante el trienio liberal de 1820 a 1823-“ sólo ha hecho que perder población y si en el censo de 1970 tocaba techo con 6.124 habitantes, los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística, correspondientes al 1 de enero del 2008, dejan a los residentes en la villa del Burbia en apenas 3.504 personas.
La cifra resulta todavía más sangrante si se compara con los 4.406 habitantes «de derecho» que a principios del siglo XX residían en la localidad más monumental de la comarca, bendecida por el Camino de Santiago y por la Puerta del Perdón, donde los peregrinos enfermos pueden ganar el jubileo sin tener que completar la Ruta. Un siglo después, Villafranca tiene menos población que en 1900. Si por entonces era la segunda localidad del Bierzo a la zaga de Ponferrada, con 7.643 habitantes de derecho (500 menos «de hecho», según el censo de entonces), poblaciones como Bembibre, Fabero y Toreno, y en sus cercanías, Cacabelos, Camponaraya y Carracedelo han sobrepasado hoy a una villa que fue pionera en contar con agua corriente y luz eléctrica en los albores del siglo pasado.
La pérdida de dos localidades que en los años ochenta pasaron a Cacabelos como son San Clemente y Villabuena no sirven para explicar el constante goteo de la despoblación. Un municipio vecino como Corullón, con poco más un millar de habitantes en el 2008 cuando en 1920 rondaba los cinco mil, sufre el mismo mal, por mucho que pueblos como Valiña, Peón, Penedelo y Paradela hayan pasado a Toral y Cabeza de Campo a Sobrado.
La bella Villafranca, la de la Colegiata, el castillo y la iglesia de San Francisco se ha convertido en un reclamo turístico, pero el trasiego de peregrinos y de visitantes no ha servido para revitalizar la actividad económica de una villa donde la mayor parte de las viviendas de la plaza Mayor y de la coqueta calle del Agua permanecen vacías y sin rehabilitar, según advierte la portavoz de la oposición socialista, Conchi López. «Al cabo del año recibimos más turistas que Las Médulas, lo que pasa es que no todos se contabilizan porque no siempre hay guías que lo hagan», asegura Santiago Castelao, recopilador de la vida cotidiana de la localidad en los dos tomos de la
, y autor de varias publicaciones sobre el Bierzo.
Cuna de poetas, Villafranca languidece y pone sus esperanzas en el polígono industrial de Vilela, donde el alcalde, el popular Agustín García Millán espera encontrar el filón del empleo que la localidad perdió cuando cerró Exminesa y el tren que hoy se quiere recuperar para el turismo transportaba mineral.