Las «agradecidas» preguntas de Joaquín Otero
La andanada | pedro vicente
No estaba previsto que el presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, y la portavoz socialista, Ana Redondo, se enzarzaran de nuevo en torno al futuro de la minería del carbón, sobre lo que ya intercambiaron toda clase de reproches en el anterior pleno del Parlamento Autonómico. Sin embargo, y pese que el asunto no estaba en el orden del día, Herrera y Redondo reprodujeron ayer el rifirrafe anterior, introduciendo una nueva modalidad parlamentaria consistente en mantener, dentro de los mismos turnos orales, dos debates paralelos, uno sobre la cuestión formalmente a tratar y otro sobre un tema completamente ajeno a la misma, en este caso el referido de la minería.
El caso es que la portavoz socialista inició su pregunta sobre la Ley de Desarrollo Rural solicitando al presidente de la Junta que actúe ante su homologo gallego, Nuñez Feijoo, para que la Xunta de Galicia no recurra el decreto de ayudas al carbón. A ello replicó Herrera animando a la portavoz socialista a que a su vez anime al gobierno de la nación para que haga lo que no hizo durante el semestre de presidencia española para sacar adelante un Reglamento que garantice el mantenimiento del sector más allá del 2014. En su posterior contrarreplica, Redondo sugirió al presidente de la Junta que haga valer su condición de vicepresidente del Comité de las Regiones de Europa para defender nuestra minería del carbón ante el Parlamento Europeo. Y cerró el toma y daca Herrera recordando a la portavoz socialista, a al sazón profesora de Derecho Constitucional, que no es el Parlamento sino el Consejo Europeo quien tiene la capacidad de decisión sobre el asunto. Todo ello, repito, cuando el asunto del que formalmente se trataba era la Ley -”mejor dicho la no Ley-” de Desarrollo Rural de Castilla y León.
Si esta modalidad de «dos debates en uno» no tenía precedentes, lo de dirigir a la Junta preguntas que el gobierno autonómico está encantado de contestar viene de lejos. Hubo un tiempo, al poco de llegar Zapatero a La Moncloa, que los procuradores del grupo popular formulaban en cada pleno toda una batería de preguntas relacionadas con el ejecutivo central, permitiendo con ello que los distintos consejeros se despacharan a gusto contra el Gobierno socialista. La cosa resultaba demasiado burda y acabó decayendo. Pero las preguntas que de un tiempo a esta parte realiza Joaquín Otero recuerdan sospechosamente esa misma estrategia, con la ventaja, para la Junta y el PP, de que el interpelante es de otro grupo parlamentario, teóricamente de oposición.
La sesión plenaria de ayer resultó bastante elocuente al respecto. Tres preguntas realizó Otero y ninguna de ellas referida a responsabilidades propias de la Junta. En las tres se recababa la opinión del gobierno autonómico acerca de otros asuntos de exclusiva competencia del Gobierno central. La primera de ella, referida al acuerdo para traspasar al País Vasco las políticas activas de empleo, permitió que Herrera se despachara contra el peligro de romper la caja única de la Seguridad Social. La segunda, precisamente sobre el carbón, permitió al consejero Villanueva remachar el mismo clavo martilleado previamente por el presidente de la Junta. Finalmente, cabe imaginar el placer con el que contestó la consejera de Hacienda una última pregunta sobre las inversiones asignadas a Castilla y León en los Presupuestos Generales del Estado del 2011.
Menos mal que ni a Herrera, ni a Villanueva ni a Del Olmo se les ocurrió decir eso de «le agradezco que me haga usted esta pregunta». El hemiciclo no habría podido contener una sonora carcajada.