La inversión en la sociedad de la información crece un 11% en el 2011
Casi 64 millones de euros se destinan a fomentar un cambio de modelo productivo

El consejero de Fomento, con un grupo de jóvenes en un cibercentro.
El desarrollo de las infraestructuras de telecomunicaciones, con especial atención al mundo rural, el impulso en contenidos y servicios digitales y la promoción de la Sociedad Digital del Conocimiento son los tres puntos básicos en los que se centran las actuaciones en materia de inversiones en telecomunicaciones a lo largo del próximo ejercicio en la comunidad. Así lo explica el consejero de Fomento, Antonio Silván, del que dependen las competencias en innovación tecnológica.
De cara al 2011, dentro de un marco restrictivo en los gastos de la Junta de Castilla y León, la inversión pública en innovación, desarrollo e investigación absorberá el 3% del total del presupuesto de la Comunidad. El grupo de instituciones y empresas de fomento gestionará así casi 64 millones de euros, segúnel consejero. «Una cifra que supone un incremento del 11% respecto al ejercicio que ahora termina, y que tiene como objetivo avanzar en la consecución del proyecto de Castilla y León Digital, de forma que los beneficios de la era digital lleguen al mayor número posible de los ciudadanos, empresas y administraciones de la Comunidad, y que se alcance a la vez un crecimiento económico sostenible».
La mayor partida presupuestaria en el ejercicio que está a punto de comenzar se destinará al desarrollo de las infraestructuras de telecomunicaciones, con un prespuesto que supera los 33 millones de euros. «En los dos últimos años la extensión de la cobertura de la TDT y la banda ancha han implicado el despliegue de una importante red de infraestructuras, que permitirá superar uno de los principales obstáculos con los que se encuentran los operadores de telecomunicaciones que prestan sus servicios en la comunidad: la elevada inversión que se requiere y su escasa rentabilidad», explica el consejero.
De cara al próximo año «se abre una nueva etapa derivada de la necesidad de abordar la gestión de este despliegue de infraestructuras con criterios de eficacia técnica y económica, y se hace imprescindible plantear un modelo para su sostenibilidad y financiación que permita su continuidad y mejora», concluye Silván.