Diario de León

José Manuel Fernández Santiago | presidente de las cortes de castilla y león

«León siempre ha estado muy presente en la toma de decisiones de la Cámara»

Hoy se conmemora el XXVIII Aniversario del Estatuto de Autonomía de Castilla y León y se hará entrega de la Medalla de Oro de las Cortes a los 2.248 municipios de la C

José Manuel Fernández Santiago, ante el monolito de León situado cerca del edificio de las Cortes.

José Manuel Fernández Santiago, ante el monolito de León situado cerca del edificio de las Cortes.

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saray maestro. corresponsal valladolid
León

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Con el gallo que le regaló el abad de la Colegiata de León presidiendo su mesa, José Manuel Fernández Santiago, se muestra como un político muy comprometido con Castilla y León, aunque no quiso desvelar su futuro próximo.

-Hoy Castilla y León está de aniversario. Su Estatuto cumple 28 años de andadura, ¿cómo han cambiado las Cortes?

-Lo que ha cambiado principalmente es la Comunidad Autónoma que ha pasado de ser localista a incorporarse a la Europa del euro, de tener una renta distante de la media europea a converger claramente con otras regiones que son ricas. De ser una tierra de inmigración a recibir personas que trabajan aquí, que viven con nosotros y que, a pesar de la crisis, sigue habiendo un número importante de hombres y mujeres que vienen a buscar su futuro. En definitiva, ha pasado de ser una tierra que tenía que aceptar las decisiones que otros tomaban por nosotros a ser una tierra en la que en su Parlamento, por competencia, dictamos nuestras leyes. Además, hemos realizado un aprenzidaje profundamente democrático de lo que supone el diálogo, el acuerdo y el pacto, que es la esencia de lo que mostraría como evolución en nuestro Parlamento. Antes no sabíamos pactar, ni el valor de las normas. A fecha de hoy hemos aprobado ya cerca de 55 leyes. Ese aprendizaje con el diálogo es una de las señas de identidad de esta tierra.

-¿Cuál es el balance de esta legislatura que se acaba?

-En esta legislatura nos hemos acercado como nunca antes a dar respuesta a los problemas de las personas. Nos hemos hecho eco de las dificultades que suponía, en una España traumatizada por la crisis, el principal problema del desempleo, y hemos realizado un esfuerzo extraordinario para paliar las consecuencias de ese paro con políticas de apoyo a las rentas, la creación de ayudas como la Renta Garantizada de Ciudadanía, que ya se están tramitando cerca de 6.000 expedientes, y también la formación de políticas activas. También hemos sabido estar más abiertos a los problemas en tiempo real de la gente. Ha habido más comisiones que en ninguna legislatura, 656 hasta hoy, y 70 plenos, datos superiores a otras legislaturas. Hemos conseguido hacer realidad lo que era importante en un Parlamento dinámico, abierto, nuevo, es decir, hemos sido capaces de debatir sobre los incendios en verano y sobre las nieves en invierno y no al revés. Ha cambiado la forma de trabajar. Se ha querido, por parte de todos, hacer del parlamento la vida política.

-Primera legislatura que empieza y acaba en el nuevo edificio. ¿Supone esta infraestructura una mayor actividad parlamentaria?

-He hablado mucho del edificio, ya que es muy hermoso, y nos impresionó la primera vez que lo vimos. Ha sido visitado por más de 110.000 personas porque es muy sólido, austero en su contrucción y produce con la luz de la calle y el alabrastro una combinación perfecta. Pero lo importante es que aquí las personas pueden ejercer el control parlamentario con mayor facilidad. Primero porque estamos mejor dotados con varias salas de comisiones, y en consecuencia se ha visto muy incrementada la actividad, y segundo porque está en el centro de la ciudad de Valladolid, pero es un edificio de las nueve provincias. Quiero dar a entender que ésta también es la casa de los leoneses, y por ello el pasado año el corazón de León se vio homenajeado.

-¿Se puede decir que está superada la disputa que ha existido durante muchos años entre León y Castilla?

-Está superada en la medida que la realidad de León ha sido plenamente reconocida por todos como merece. Esta Comunidad se llama Castilla y León en el Estatuto. Se valora la provincia desde el momento en que hemos celebrado los 1.100 años del Reino de León, y que hemos sido capaces de reconocer que el parlamentarismo representativo de toda Europa nació posiblemente en León con las primeras Cortes de 1.188. Además el marco de esta entrevista se encuadra en un momento en el que hemos sido capaces de conseguir que el carbón vuelva a quemarse en las térmicas con lo cual la zozobra de tantos meses, casi un año, se ha acabado. Desde el punto de vista político, el reconocimiento es pleno por parte del que tenga sensatez en el ámbito de esta autonomía, y desde el punto de vista jurídico-administrativo, está completamente bien desarrollado en el Estatuto donde se reconoce la identidad de dos coronas. Insisto, la descentralización administrativa está bien desarrollada y el resultado final registra que León está también siendo capaz de progresar en este Estado Autonómico. Hace unos años León necesitaba una serie de infraestructuras con las que ahora cuenta, otras todavía no. Necesitamos ver que la Alta Velocidad llegue, y también estoy especialmente sensibilizado con que no se haya hecho el desdoblamiento de León-Valladolid. Pero aún hay un déficit en la carretera que apunta mal porque debía estar mucho más avanzada. Otras sí han llegado, como el Musac, el edificio más hermoso de construcción moderna de la Comunidad. León siempre ha estado muy presente en la toma de decisiones de la Cámara.

-¿Podría afirmar que el modelo territorial de España es un éxito?

-Es la historia de un éxito colectivo. España es hoy el Estado más descentralizado de toda europa. Si miramos la gestión de gasto de autonomía y entes locales es hoy del 40 por ciento, gasto conjunto que ya administran las autonomías y los ayuntamiento. Son infinidad de ventajas las que se han derivado de esa descentralización política. Mi defensa es que hay ventajas pero se ha provocado alguna disfunción en tres ámbitos fundamentales. El primero, afecta al mercado interior único y se está trabajando en ello. El segundo, afecta al normal desenvolvimiento del Estado y a su agilidad en la gestión de lo público. El mejor ejemplo es que haya el mismo lenguaje informático para los historiales clínicos de Valladolid y los de Toledo. Es sentido común. Y el tercero, es que en algunas Comunidades el gasto se ha disparado de lo que permitía la normativa, pero en Castilla y León no. Nosotros pudimos tener una televisión pública y una policía autonómica y no lo quisimos. Este Parlamento tampoco tiene las singularidades para los procuradores, que sí tienen otros parlamentos, que cuentan con cesantías, o diferente régimen de pensiones. Nosotros tenemos el régimen común, a día de hoy no hay salarios fijados periódicos para los procuradores. Fundamentalmente, nosotros no tenemos la deuda por encima de lo que establece la Ley Estatal, estamos por debajo tanto en déficit como en deuda. Somos la Comunidad menos endeudada y nuestro déficit está entre los más bajos de toda la escala. Creo que en eso hemos conseguido no escuchar los cantos de sirena que hacía la izquierda.

-Sin embargo en este modelo autonómico busca aún la transferencia de Justicia, negociada desde el Gobierno de Aznar, y el traspaso de la cuenca del Duero.

-La de Justicia es una transferencia importante, pero que no implica que esta Comunidad no haya llegado a su plena liberación competencial. Tenemos todas aquellas competencias que nos hacen iguales, si no se ha transferido es porque no hay un acuerdo sobre el cálculo económico de cuál es la aportación que debe llevar esa transferencia. Estoy totalmente de acuerdo con el Gobierno de Juan Vicente Herrera en que no debemos asumir la transferencia por debajo de su precio real. De la que estamos pendientes es la que afecta a las aguas de las cuencas del Duero. La última respuesta de la ministra sobre la necesidad de que el Tribunal Constitucional emita una sentencia porque ya se hizo el Guadalquivir. Deberían haber sido más ágiles en la negociación. Pero no supone con ello que Castilla y León no haya llegado a su plena nivelación competencial con el resto de las Comunidades de España.

-El presidente Aznar abrió la caja de pandora con la reducción de instituciones públicas, ¿qué opinión tiene al respecto?

-Dijo que las Comunidades Autónomas no son un problema sino que tienen problemas, y eso coincide con mi opinión. Es necesario que se estudien los papeles con sosiego y se extraigan las conclusiones más sensatas. En el informe Faes se deriva que el Tribunal Constitucional ya ha fijado de manera inequívoca los límites jurídico-políticos de las descentralizaciones y esa es la senda a seguir. Interpreto que no podemos ignorar que el mercado interior tiene que ser único y no fragmentado.

-Hay algún político que reinvindica un grupo socialista de León en las Cortes, ¿qué le parece?

-No voy a entrar, es un tema interno del Partido Socialista. En cualquier caso, el reglamento sólo contempla grupos parlamentarios con más de cinco miembros, y el Grupo Mixto que es el que acoge a los que no tienen ese número.

-¿Podría el Partido Popular planter un grupo de una provincia?

-El Partido Popula no lo ha hecho, y no lo vamos a hacer. No vamos a pensar de ese modo.

-¿Existe actualmente un brote leonesista en la Cámara?

-El leonesismo que he conocido ha tenido un comportamiento a través del Grupo Mixto, con los dos procuradores de la Unión del Pueblo Leonés con los que tengo una magnífica relación, y ellos han traído los problemas de León en primer lugar, pero ese es el referente parlamentario de un partido leonés. Por otra parte, el Estatuto establece que todos los procuradores una vez elegidos somos parlamentarios por las nueve provincias. Todos hemos defendido con muchísima eficacia los temas de León.

-Tras ocho años como presidente de las Cortes por ahora, ¿con qué se queda de estas dos legislaturas?

-Me quedo con la magnífica relación que se llega a tener con los procuradores, con los míos y con los de otros grupos. Con ese lenguaje especial del diálogo, del pacto, esa profunda reflexión democrática. Aquí se practica la democracia más directa. No creo que tenga enemigos en los grupos, y aunque ha habido momentos de tensión extraordinaria, se aprende mucho del roce, y es que hablando se entiende la gente. Me quedo con la lección de ser demócrata, y hasta que no se practica como aquí no se sabe. La segunda, es que en estos ocho años hemos tenido como reto trasladar la sede de Fuensaldaña, y se ha protagonizado estupendamente.

-Ha trabajado en el Ejecutivo y ahora en el Legislativo, ¿con qué se queda?

-Lo que más vale es lo último porque es lo más cercano. También podría valer el refrán de «algunas cosas las hice cuando era más joven». Nunca he perdido el entusiasmo por las cosas que hago bien. La primera y segunda legislatura para mi han sido un reto que asumo con entereza y que me gustó acoger. Pero de mi etapa en el Ejecutivo lo que valoro era el grado de exigencia, que era mucho mayor. En el Ejecutivo se tiene una entrega absoluta de mañana, tarde y noche hacia los demás, no existían domingos ni fiestas. En el Parlamento se trabaja mucho más de lo que la gente ve, y hay momentos de gran tensión, pero no son todos. En los dos sitios aprendes que puedes ayudar a los demás, dar respuesta a sus problemas y transformar la sociedad.

-¿Dónde se ve dentro de tres meses?

-Esta pregunta casi nunca se responde si se respetan los órganos de partido. No tengo respuesta. Mantengo vivo mi compromiso con Ávila y tengo impecable mi entusiasmo.

-¿Dentro de cuatro años seguirá activo?

-Tengo la sensación de que todavía podemos hacer muchas cosas, y mi compromiso con mi provincia es hasta ahora pleno.

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