Decide encerrarse en el banco para que no lo desahucien

Un momento de la concentración.
Teo lleva dos años sin agua y sin luz en su casa. Como muchos españoles se enfrenta a un proceso de desahucio por el impago de su hipoteca, contraída cuando contaba con una nómina fija en una empresa constructora que quebró con la crisis. Teme por sus padres, jubilados y pensionistas, que se enfrentan al embargo de su casa tras haber avalado el crédito de su hijo.
La Plataforma Stop Desahucios de Burgos se concentra desde primera hora de la mañana a las puertas de la oficina de con Caja Laboral en la que Teo pidió el crédito, situada en la calle Vitoria de la capital burgalesa. Una cacerolada protesta con el objetivo que la entidad condone la deuda contraída a cambio de la dación en pago.
Tras meses de insistencia para que den una respuesta digna a su situación, los miembros de la plataforma se han concentrado a las puertas y han entrado en la oficina para intentar hablar con el responsable de la misma. En los últimos meses, Caja Laboral ha notificado a Teo la subasta de su casa para principios de abril, hecho al que habría que sumar el embargo de los progenitores de este burgalés, el mayor temor del hipotecado.
«Llevo dos años sin agua y sin luz», declaró Teo a Ical , cuyo principal temor ya no es perder su vivienda, sino que sus padres sufran por haberle avalado. «No tengo ingresos ni nada, ya no cobro prestación. Por eso pido la dación en pago», afirmó.
El burgalés recuerda que en el momento en el que firmó su crédito contaba con una nómina fija y avales, por lo que la entidad me dio el crédito «sin ningún problema». «Si llego a saber que esto iba a acabar así está claro que no lo pido. Solo me queda pedir la dación en pago».