La técnica de siembra directa ganó en la región en los últimos cinco años más de 25.000 hectáreas
En 2012 se alcanzaron las 162.474 hectáreas, lo que supone el 6,5% de la superficie total dedicada a cereales y girasol

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La técnica de la siembra directa continúa abriéndose hueco entre los agricultores cerealistas y de girasol de Castilla y León. En el último lustro, la superficie cultivada mediante esta técnica ha pasado de las 137.112 hectáreas de 2008 a las 162.474 del pasado año, lo que supone un incremento del 18,4 por ciento (25.362 hectáreas), según se recoge en la Encuesta sobre Superficies y Rendimientos de Cultivos que realiza el Ministerio de Agricultura.
A pesar de este incremento, la siembra directa, la que se realiza directamente sobre el rastrojo, sólo representa el 6,5 por ciento de los casi 2,5 millones de hectáreas que se dedicaron en la región el pasado año a cultivos herbáceos (cereales y girasol). A nivel nacional, el crecimiento en este periodo ha sido del más del 94 por ciento, al pasar de las 274.869 hectáreas de 2008 a las 534.464 del pasado año.
En Castilla y León, debido al peso que tiene el cereal, se concentra el 30,4 por ciento de la superficie cultivada mediante esta técnica a nivel nacional. Le siguen en importancia Aragón (18,5 por ciento), Castilla la Mancha (12,5 por ciento), Andalucía (11,2 por ciento), Cataluña (9,8 por ciento) y Navarra (7,1 por ciento). De todas formas, cabe destacar la importancia de la siembra directa en Cantabria, donde supone el 22,20 por ciento debido a su práctica en el maíz forrajero, la Comunidad. Valenciana (23,87 por ciento) y Murcia (22,10 por ciento), donde las superficies se dedican fundamentalmente a la cebada.
Este incremento de la superficie en la que se utiliza la siembra directa continuará en los próximos años. Para Javier López, director de la Escuela Superior Técnica de Ingeniería Agraria de León, buena parte de la evolución de esta técnica también dependerá de la nueva reforma de la PAC y de la mayor o menor condicionalidad de las ayudas a prácticas medioambientales.
Además de contribuir a la conservación de suelo, López destacó que otras de las ventajas de esta técnica es la reducción de costes, mientras que en el lado negativo colocó la fuerte inversión en maquinaria. A su vez, indicó que para lograr una producción aceptable es necesario realizar una rotación, a la vez que el agricultor aprender un manejo diferente en el uso de residuos.
La opinión de Javier López coincide con la del jefe del área de Investigación Agraria del Instituto Tecnológico Agrario de la Junta (Itacyl), Javier Puertas, que asegura que los propios estudios realizados por el Itacyl cifran en un 55 por ciento el ahorro de gasóleo. A su vez, subrayó que uno de los factores claves para lograr producciones similares a la siembra tradicional es el control de las malas hierbas con la utilización de herbicidas específicos, y destacó que suelo ideal para esta técnica es “suelto, franco y arenoso”.
Mínimo laboreo
A su vez, indicó que el mínimo laboreo, técnica intermedia entre la siembra directa y el laboreo tradicional, que afecta únicamente a la capas superficiales del suelo, hasta los primeros 10 o 15 centímetros y que normalmente se realiza con un chisel, cultivador o grada de disco, se utilizan en la Comunidad en más de 400.000 hectáreas de cultivo herbáceos.
Por su parte, el coordinador de COAG en Ávila, Ángel Rodríguez, coincidió con Javier López en que la técnica continuará creciendo, “aunque todavía hace falta mejorar su adaptación a determinados suelos”. En este sentido, puntualizó que los mejores resultados se están logrando en zonas donde son frecuentes las lluvias tempranas -septiembre- y donde el suelo presenta una gran cantidad de materia orgánica.
En cuanto a cultivos en los que se utiliza la siembra directa en Castilla y León, 131.826 hectáreas, el 81,14 por ciento del total, corresponde a cereales, 11.909 (7,33 por ciento) a girasol y 18.705 (11,51 por ciento) a forrajes.
A nivel nacional, el 90,7 por ciento de la superficie de cereales con siembra directa se concentra en Castilla y León (28,3 por ciento), Aragón (19,9 por ciento), Castilla la Mancha (13,2 por ciento), Andalucía (11,1 por ciento), Cataluña (10,6 por ciento) y Navarra (7,7 por ciento). El girasol destaca principalmente en Castilla y León (69,1 por ciento). En Andalucía este cultivo representa el 9 por ciento de la superficie nacional total y en Castilla la Mancha el 6,9 por ciento. También tiene presencia, aunque en menor medida, en Navarra, La Rioja y Aragón. En el resto de regiones no supera el 1,6 por ciento.
El maíz forrajero cultivado bajo siembra directa se concentra en Asturias (33,9 por ciento), Cantabria (33,3 por ciento), Cataluña (14 por ciento) y Galicia (10,9 por ciento). El cultivo de otros forrajes en siembra directa es un cultivo muy empleado en fincas de caza, de ahí que destaque en Castilla y León (39,5 por ciento), Extremadura (16,4 por ciento), Andalucía (14,2 por ciento) y en menor medida Aragón (10,8 por ciento).