La Ceoe aboga por «industrializar» la sanidad y hallar un modelo eficiente
Rosell reclama «no tener miedo a las reformas» y propone «dietas equilibradas».

Juan Rosell, Tomás Villanueva y Antonio Sánchez Maeso, durante el foro organizado por El Mundo de Castilla y León.
El presidente de la Ceoe, Juan Rosell, insistió ayer en que España debe continuar acometiendo reformas para superar la crisis económica y afrontar a principios de 2014 la recuperación. «No tengamos miedo a las reformas, son duras, pero curan, y nosotros nos tenemos que curar», sostuvo. También, planteó aplicar «dietas equilibradas», que no serán «mágicas», sino «difíciles» y «complicadas», en ámbitos como el sector público y los servicios de sanidad y educación, informó Ical.
El jefe de la patronal, que participó ayer en el II Foro de Economía de El Mundo de Castilla y León, afirmó que el país debe tener la palabra «reformas» en el «cabecero» para introducir cambios en el modelo autonómico, que a su juicio se hizo «sin calculadora». «Sin reformas degradamos la competitividad», dijo Rosell ante una nutrida representación del mundo empresarial y político de la Comunidad.
Sobre el programa de reformas, Rosell reconoció el trabajo hecho para reestructurar el sistema financiero y que la economía tenga financiación, así como el esfuerzo realizado para estabilizar las cuentas públicas. A su juicio, las comunidades y el Gobierno encontrarán un acuerdo sobre el reparto del objetivo de déficit, porque como en Europa, «se tensa la cuerda», pero insistió en el entendimiento como necesario.
Sobre la presión fiscal, a su juicio, «machacar» y «agobiar» a los empresarios con los impuestos puede provocar que algunos «tiren la toalla». También, cuestionó las «inspecciones» por «todos lados» de Hacienda y matizó que en tiempos de crisis el Gobierno debe ser «flexible» en la aplicación de las leyes para evitar que las empresas no puedan soportar las revisiones y se vean obligadas a cerrar y despedir a sus trabajadores.
Rosell mantuvo que se deben bajar los impuestos, si bien indicó que el empresariado es consciente de que el Gobierno no puede reducir la presión fiscal si pretende estabilizar las cuentas públicas. Por ello, sobre el gasto público indicó que es preciso «hacer cosas posibles» e «ir con la calculadora en la mano». «Poner recursos públicos para todo no es la solución», dijo y advirtió de que alcanzar el próximo el 90 por ciento de deuda pública respecto al PIB (Producto Interior Bruto) es una señal de «alarma».
Por ello, expuso que es preciso «industrializar» la sanidad y acabar con el «caballo de batalla» entre el sistema público y el privado, apostando por el modelo más eficiente. En materia educativa, señaló que se deben evaluar los resultados debido a la «ingente cantidad» de fondos destinados, al tiempo que señaló que debe impulsar la vocación empresarial desde la «cuna», como planteó el secretario autonómico del PP, Alfonso Fernández Mañueco, al finalizar la ponencia.
También, indicó que la formación continuada y la FP no funcionan de forma correcta y consideró un «desastre» que los jóvenes españoles formados emigren. «Es una pena», dijo sobre el acuerdo firmado con Alemania para luchar contra el paro juvenil, ya que señaló que prefiere que España exporte bienes y servicios y no capital humano. Sobre esta cuestión el rector de la Universidad de León, José Ángel Hermida, indicó que el interés de Alemania demuestra que la universidad española «no es tan mala».
También defendió la reforma del sistema de pensiones que proyecta el Gobierno y reclamó la simplificación administrativa y legislativa, ya que puntualizó que genera desventajas para las empresas españolas. Además, señaló que la litigiosidad es muy elevada y que existen leyes en vigor desde 1978. En su opinión, se legisla demasiado y para mucho tiempo lo que complica hacer negocios en España.
Finalmente, el presidente de la patronal expuso que Europa y Estados Unidos están perdiendo peso a nivel económico, en favor de países emergentes. Por ello, España debe acometer reformas, como hizo Alemania antes de la crisis, y consideró que en la postura de Francia «algo no cuadra», ya que en su opinión en el país vecino se niegan algunos problemas. También, indicó que es precioso cambiar las «reglas de juego» del Banco Central Europeo y defendió los beneficios del Euro para la economía, al tiempo que rechazó su devaluación, en línea con la medida adoptada por Japón.