A-11, la autovía de nunca acabar

Los vecinos han salido a la carretera en varias ocasiones para reivindicar la autovía.
Atraviesa la Comunidad de este a oeste, al menos sobre el papel, porque aún está lejos de ser una realidad en los mapas de carreteras. Cuatro provincias de Castilla y León: Soria, Burgos, Valladolid y Zamora están pendientes de la Autovía del Duero. La crisis ha venido a complicar un proyecto ya retrasado cuando en el Ministerio de Fomento repartían partidas presupuestarias con muchos dígitos. Donde ahora hay falta de financiación, antes hubo muchas promesas incumplidas por parte de los ejecutivos de uno y otro color, aliñadas con polémicas sobre trazados que han añadido escollos. El final de la A–11 ni se adivina.
En la provincia de Soria, 7 tramos de 77 kilómetros, que unen La Mallona con la localidad burgalesa de Aranda de Duero –el último trazado desde San Esteban–, han sido los grandes paganos de la crisis... pero también de la bonanza económica. Nunca los gobiernos llegaron a ejecutar unas obras prometidas, lo que incluso llevó a la Junta de Castilla y León a ofrecer en su día al Ejecutivo de Zapatero una cofinanciación de 100 millones de euros que representaban por encima del 30% del coste total de la obra. La A–11 únicamente está construida en tierras sorianas en la variante de El Burgo de Osma, unos pocos kilómetros sin continuidad.
La que pasa por ser la vertebración de Castilla y León mediante una vía de alta capacidad de este a oeste, parece un sueño poco menos que imposible.
Los contados trabajo realizados durante la legislatura pasada se centraron en La Mallona y en la zona de San Esteban. Pero llegada la crisis, los obreros se marcharon a sus casas. El ex ministro de Fomento José Blanco habló de un plan público privado para acometer los trabajos que nunca pudo ejecutarse.
La llegada del nuevo Ejecutivo de Rajoy hizo que se diera prioridad a otras inversiones, como la A-15, desapareciendo de los presupuestos generales la A-11. Ahora, todo queda pendiente de las disposiciones presupuestarias aunque sin un horizonte claro para una infraestructura que acumula muchos años de retraso.