Diario de León

Caja Duero eximió a Nozar de rentas pactadas en la compra de la torre Titán

Ceiss denuncia en el juzgado «el continuado trato de favor» a la constructora.

Aspecto que presentaba estos días el edificio Nozar.

Aspecto que presentaba estos días el edificio Nozar.

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J. LUIS F. DEL CORRAL | Valladolid
León

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El banco Ceiss ha ampliado la denuncia por las operaciones ruinosas de Caja Duero en favor de la constructora Nozar. La entidad que preside Evaristo del Canto ha pedido al Juzgado de Instrucción Nº 52 de Madrid que investigue «dos circunstancias sorprendentes» relacionadas con la compraventa del edificio de la madrileña calle Titán, adquirido en marzo de 2008 a la constructora por un valor muy superior al real.

En primer lugar, Ceiss constata que Nozar no llegó a hacerse cargo durante los dos primeros años, tras la finalización de las obras de la torre, de las rentas de los locales no alquilados, tal y como contempla la escritura de compraventa.

Además, según la denuncia a la que ha tenido acceso este periódico, a Ceiss no le consta que la Caja que dirigían entonces Julio Fermoso y Lucas Hernández requiriera dichos pagos a la constructora.

De acuerdo con la cláusula sexta de las escrituras, «el vendedor (Nozar) concede al comprador una garantía de rentas por un período de dos años a contar desde que hayan transcurrido tres meses desde la emisión del certificado final de obras». Nozar garantizaba mediante un aval bancario una renta mensual de 23,5 euros por metro cuadrado, lo que representaría unos tres millones al año si no se alquilaba ningún local.

Pese a que este aval no se llegó a ejecutar, la caja salmantina sí cumplió con Nozar el compromiso, adquirido en mayo de 2008 por la comisión ejecutiva, por el que cedía a la constructora la gestión de los alquileres a cambio del pago del 1,5% de las rentas generadas por el arrendamiento. «En definitiva, Caja Duero estuvo pagando a Nozar, durante casi dos años, unos honorarios por ‘gestión de alquileres’ de la Torre. A pesar de que Nozar le adeudaba importantes sumas de dinero, como consecuencia de su compromiso de ‘garantías de rentas’, asumida en la escritura», señala Ceiss en la ampliación de la denuncia fechada el pasado 19 de septiembre.

Por si fuera poco este trato desigual, el banco denunciante revela al Juzgado que en febrero de 2009, es decir cuatro meses después de finalizar las obras de la torre, la ejecutiva acordó con la empresa Aguirre Newman una labor de intermediación para alquilar plantas libres «a cambio del 10% del importe de las rentas del primer año».

A juicio de Ceiss esta nueva intermediación hace «todavía más inexplicable» el hecho de que la Caja estuviera abonando mensualmente a Nozar hasta septiembre de 2010 comisiones por la gestión de alquileres.

Junto a esta denuncia, el banco constata que Caja Duero se apresuró a abonar a Nozar el segundo pago de la compra del edificio Titán con siete meses de antelación a la fecha pactada en escrituras. Se trata de 1,5 millones de euros más IVA que la entidad debía pagar en octubre de 2008 y que lo hizo el 19 de marzo, doce días después de la firma de la escritura y del primer ingreso de 53,5 millones más IVA.

Más investigaciones

Ambas circunstancias han sido comunicadas la semana pasada al Juzgado de Instrucción Nº 52 de Madrid para que las incluya en las investigaciones en marcha.

Como adelantó este periódico, el juzgado investiga a la cúpula de Caja Duero por la compra por 55,8 millones de euros de este edificio a Nozar y por la concesión de un crédito de 35 millones de euros avalado con la garantía de tres empresas en crisis de la familia Nozaleda. En conjunto, más de 90 millones de euros en vísperas de la presentación del concurso de acreedores de la constructora.

Caja Duero se valió de tres tasaciones de la empresa Tinsa para subir en sólo un día 16,7 millones de euros el precio de la operación. Las tres tasaciones llevan la fecha del 6 de abril de 2008, están hechas por el mismo arquitecto y difiere de los 39,52 millones de la primera, hasta los 56,24 de la tercera, pasando por los 54 millones de la segunda.

Sin embargo, un informe encargado posteriormente por Ceiss cifra en 40 millones el valor del edificio en el momento de la operación.

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