Diario de León

‘Destruir’ a un compañero desde el móvil

La Policía Nacional tramita una veintena de denuncias por acoso escolar en Castilla y León, más de la mitad por lesiones . En 2013 ha impartido más de 500 charlas . Lanza la mayor campaña en redes sociales.

Alumnos del instituto Juan de Juni, de Valladolid, que ha recibido la visita de la Policía Nacional.

Alumnos del instituto Juan de Juni, de Valladolid, que ha recibido la visita de la Policía Nacional.

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ALICIA CALVO | Valladolid
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Se alegra de que no le haya tocado a él. Otro simplemente deja de verlo, aunque suceda delante suyo. En el problema del acoso, los observadores silenciosos de la violencia o la discriminación son la mayoría. A_ellos va destinada la mayor campaña de sensibilización puesta en marcha por la Policía Nacional bajo el título Todos contra el acoso escolar. También a los afectados, para que conozcan sus opciones, y a los agresores, para que sepan que están en minoría.

La Policía Nacional ha tramitado en un año en Castilla y León 19 denuncias relacionadas con el acoso escolar. De estos casos graves, más de la mitad de las denuncias (12) estuvieron motivadas por lesiones; cinco por amenazas, una se produjo por vejaciones y otra por trato degradante.

«Pesadillas, insomnio, pánico o ansiedad» se repiten en quienes viven el calvario de ser agredidos por uno o varios compañeros. Casi un 54% de quien padece acoso escolar presenta síntomas de estrés postraumático y el 53% tiene una imagen negativa de sí mismo, según las estadísticas facilitadas por la Policía, que pretende desmitificar el perfil de la víctima: «Al contrario de lo que se cree, el niño acosado no carece de habilidades sociales o presenta alguna característica que le acompleje. El acoso puede recaer sobre cualquier escolar».

Ante estas cifras, otras. Las de prevención. Desde enero de este año, agentes del Cuerpo Nacional de Policía han recorrido 226 centros educativos de la Comunidad para impartir más de 500 charlas a alumnos y, en menor medida, a Ampas y docentes.

Conductas delictivas

Clara del Rey, inspectora de la Policía Nacional en Valladolid y responsable de ejecución del Plan Director para la convivencia en los centros educativos, explica que en ellas tratan de que los estudiantes tomen conciencia de las consecuencias de estas actitudes y sepan «que algunas conductas, además de ser inadecuadas y causar daño, pueden constituir un delito».

También buscan que la víctima tenga más facilidad para referirle a un adulto su situación y que el grupo rechace comportamientos a veces aceptados como normales. «En algunas charlas nos sorprenden diciendo que tendríamos que detener a todos, porque todos, más o menos, han realizado algún comportamiento tipificado en el Código Penal como delito», relata.

En estos foros exponen que el acoso, para considerarse como tal, debe «mantenerse en el tiempo y tener intención de perjudicar».

Esta campaña, lanzada en toda España, combina la difusión de vídeos de personajes famosos –deportistas, actores, periodistas... como Iker Casillas, Risto Mejide o Cristina Pedroche– con acciones en redes sociales, carteles en colegios y un email disponible para denunciar este tipo de violencia (seguridadescolar@policia.es).

Clara del Rey comenta lo que algunos profesores perciben: el salto tecnológico de estos comportamientos y que el ciberacoso es ya «la herramienta grupal más poderosa para ejecutar el acoso escolar».

«Internet no olvida»

Junto a los conflictos «tradicionales» que se materializan en forma de patadas, collejas, puñetazos, escupitajos o insultos, llega la perpetuidad de la red. «Internet no olvida». Las aplicaciones de mensajería instantánea, como WhatsApp, trasladan una pelea del patio a los entornos digitales, «convirtiéndose en un arma peligrosa de bullying que logra rápidamente viralizar su difusión y que la victimización perdure», dice la Policía.

En estas app y redes sociales «suplantan la identidad de otros compañeros para dañar su imagen, lanzan mensajes humillantes, revelan secretos o los excluyen intencionalmente de grupos on line».

El ciberacoso preocupa a familias y docentes porque se les ‘escapa’. «Está fuera de control. Muchos padres no tienen formación en internet, no saben lo que escriben sus hijos en las redes, ni conocen su manejo», apunta Jaime Foces, director del Instituto Juan de Juni de Valladolid, con una formación en este ámbito que le ha llevado a escribir un libro al respecto para difundirlo en Latinoamérica.

Este docente explica que lo peor para quienes sufren estas agresiones no es necesariamente ir a clase. Mientras antes los episodios más crueles se producían entre semana, «cara a cara en el patio, en los baños...», ahora lo peor llega el fin de semana. «Ante un ordenador o un móvil y con tiempo libre», apunta.

En el mismo sentido, Lucía Vargas, presidenta de la Asociación Palentina de Apoyo a las Víctimas de Acoso, resalta que «se puede destruir a otra persona desde una habitación, sin que nadie en la familia se percate. En silencio» e invita a navegar por las redes con cautela.

Aunque algunos chavales que sufren acoso no han sido imprudentes en internet, hay otros que «no se percatan de los efectos de sus palabras».

Varios docentes explican cómo los alumnos responden a cuestionarios comprometidos «sin saber quién los envía y quién los leerá»; envían una foto de contenido erótico voluntariamente a otro menor (sexting).

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