Lacalle insiste en mantener las obras del bulevar mientras crece la protesta
Unas 3.000 personas se manifiestan en contra y hoy intentarán parar las máquinas.

Los manifestantes no dejaron de corear consignas contra la construcción del bulevar.
La batalla de Gamonal dibuja un frente con antagonistas claramente atrincherados. Tras la reedición en la noche del sábado a domingo de los incidentes de 24 horas antes, el alcalde de Burgos, Javier Lacalle, compareció en la tarde de ayer para insistir en su determinación de proseguir la obra del bulevar que ha desencadenado las protestas. En paralelo, los vecinos de la zona volvieron a protestar en una manifestación multitudinaria. Con la entrada de la noche, el ambiente se preparaba para nuevas acciones radicales.
«Las obras no se van a paralizar» aseguró el regidor. De hecho, la previsión es que las máquinas excavadoras vuelvan mañana al trabajo. Mientras, los vecinos de la zona ya han anunciado su intención de impedir con su presencia el acceso de las mismas desde primera hora de esta mañana.
En su primera comparecencia ante los medios de comunicación desde que comenzaron los incidentes, el alcalde señaló en declaraciones recogidas por Efe que «no se puede permitir que una minoría de violentos doblegue la voluntad democrática» y recordó que la remodelación de esta calle iba tanto en el programa electoral del PP como en el del PSOE. Además, dijo sentir «vergüenza», por unos hechos vandálicos que «no representan ni a Burgos ni a los burgaleses».
El alcalde explicó que aún no se han podido evaluar los daños, aunque ha asumido que serán «muy cuantiosos». La intención es que, toda vez que la justicia determine responsabilidades entre los detenidos, los daños sean repercutidos entre los culpables. En previsión de nuevas acciones radicales Lacalle añadió que el Ayuntamiento ha pedido refuerzos al Estado, aunque no ofreció más detalles al respecto.
Mientras, una manifestación de alrededor de 3.000 personas volvió a recorrer parte de las calles de Gamonal con destino primero a la comisaría de policía para reclamar por una parte la liberación de los detenidos en los disturbios y la paralización de las obras del bulevar para proseguir luego ante la sede de Diario de Burgos .
De nuevo, los convocantes, bajo el lema ‘La calle es nuestra’ habían anunciado una asamblea en la confluencia de las calles de San Bruno y Vitoria, el lugar donde se ha cortado la carretera para iniciar los primeros trabajos. Varios centenares de personas tiraron las vallas y accedieron al lugar de las obras, luego destrozaron mobiliario urbano y lunas de entidades bancarias. Previamente, a las 17.30 horas alrededor de 300 personas se juntaron en la zona para pintar pancartas reivindicativas. A las 19.00 horas comenzó una cacerolada para iniciar una nueva jornada de rechazo al proyecto del bulevar.
Al cierre de esta edición se volvió a repetir el derribo de vallas y el vuelco de algún contenedor. También se empezaron a preparar las barricadas para obstaculizar el acceso de las máquinas hoy a la zona de obras y se recordaba las movilizaciones a las 06.00 horas.