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ernesto escapa
León

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La despedida de enero discurría en calma, con los grupos de trabajo popular y socialista calibrando la conciliación de las reformas que se avecinan. Sin otros ruidos. Pero de repente se desató la ventolera y cayeron los primeros copos. La facción socialista excluida del arreglo emprendía la presentación de mociones municipales que culminarán en un recurso de inconstitucionalidad a la reforma local de Madrid, mientras a los populares se les iba averiando la expectativa de su convención nacional en Valladolid. El goteo de deserciones culminó con la calabaza de Aznar, que ya sólo viene por aquí de funeral o a facturar. Pero todos estos enredos corresponden a la esfera política, cuya distracción es el incordio. A veces pisando callos, sin querer o por patosos.

Con el temporal, se acercó a Valladolid el director general de Carreteras del Ministerio de Fomento, para inaugurar la travesía de Villanubla y anunciar que el tramo de la autovía León-Valladolid, entre Puente Villarente y Santas Martas, no se ejecuta por impedimentos de Patrimonio en Lancia. Urrecho es funcionario de Pozuelo de Alarcón y asesoró a Cascos en su estancia gubernamental, quizá también para los tubos de la risa ferroviarios de Pajares. La travesía de Villanubla, que soporta menos tráfico que la de Puente Villarente (por poner un ejemplo que viene a mano) ha costado un millón de euros e incorpora dos rotondas y un carril bici, aunque no es paso universal de peregrinos. A diferencia de Villarente (por seguir con el ejemplo), Villanubla es un pueblo retraído, que se acomoda en el barco del Hontanija y sólo asoma a la travesía los hostales, la gasolinera y demás servicios de tránsito. Pero ya tiene su arreglo, ejecutado casualmente por la empresa heredera de los Azcárate de Villimer.

Volviendo al asfalto. Después de los despejes de la ministra Pastor, que aplazó cualquier obra en la zona leonesa de la autovía para más allá del 2016, el director general de Patrimonio de la Junta tuvo que recordarle a Urrecho que llevan tres años sin dar un paso ni presentar un proyecto que esquive el atropello a Lancia. Tampoco se han dado prisa en hacer los puentes sobre el Porma y el Esla, de manera que esta frescura ministerial sólo se explica al abrigo de la distancia. En cualquier caso, la inversión de Villanubla supone un buen acicate para que los políticos leoneses vayan reclamando el arreglo de las travesías de Mansilla, Villamoros, Villarente, Arcahueja y Valdelafuente, que maltratan el paso de peregrinos con el tramo más inhóspito del Camino de Santiago en todo su recorrido. Que aprovechen el finde en Valladolid para sus primeras gestiones, que ya andan con retraso.

Lo peor estaba por llegar y fue el gatillazo nocturno de los pajes del ahorro instalados en Madrid. El desesperante proceso de extinción de Caja España y Caja Duero revela la insoportable inutilidad de sus gestores y la insufrible complacencia de los políticos que les mecen la cuna. Les da igual lo que ocurra con las entidades, con tal de que el escrutinio de la catástrofe no les pille los dedos. Se equivocan, porfían, engañan, reculan: no saben. El espectáculo del martes fue como para salir corriendo. Los ejecutivos y sus tutores. Pero la calamidad de esta pesadilla no acaba aquí. Volverán a perder los clientes y empleados, que son lo único apreciable de este monstruo decrépito alojado en la zona más cara de Madrid.

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