LA CONTRACRÓNICA MARÍA R. MAYOR valladolid
Ensayo general para anunciar al presidente
La vallisoletana Arenales Serrano, con 20 años de tablas en política, tuvo que preparar la presentación de todos los que intervinieron/ Rajoy plantó a los periodistas que esperaban sus declaraciones .

Los periodistas esperan la salida de Mariano Rajoy a las puertas de la sala principal del Auditorio Miguel Delibes.
Veinte años de tablas en política y le hacen ensayar una y otra vez, como si fuera una simple meritoria. «Y ahora, nuestro querido presidente, Mariano Rajoy». Con esta frase terminó su trabajo en la convención Arenales Serrano, la voz en off que anunció a los populares que ocuparon la tribuna.
La diputada vallisoletana, que ha pasado en estos 20 años por el Ayuntamiento capitalino, el Parlamento autonómico, el Senado y el Congreso, y que ejerce de tertuliana televisiva, se sometió disciplinadamente a los ensayos que le programaron los expertos de Génova para que su voz sonara a las perfección, a pesar del trancazo que llevaba encima y con la machacona sintonía popular como telón de fondo.
Ayer, fue de las últimas en marcharse del Auditorio Miguel Delibes, donde a la una de la tarde se produjo una auténtica desbandada. Uno de los primeros en desaparecer, tras María Dolores de Cospedal y la ministra Pastor, fue Mariano Rajoy, que lo hizo, por la puerta de atrás –como los días anteriores–, cuatro minutos antes de que diera la hora. En el vestíbulo principal dejó plantados a los periodistas que esperaban preparados, cámaras al hombro y micrófonos en mano, para obtener las últimas imágenes y al menos unas mínimas declaraciones del presidente del Gobierno.
Pero en estos tres días, Mariano Rajoy solo habló para los suyos y solo públicamente en dos ocasiones, salvo el comentario arrancado a matacaballo de que veía el partido «muy bien» con las gafas de Google «y sin ellas, también».
El sábado, en su coloquio con los militantes de Nuevas Generaciones, Beatriz Jurado, presidenta de la organización juvenil, recordaba «la noche en vela» que había pasado Rajoy negociando el nuevo marco financiero europeo. «Duermo bien, que es muy importante» fue lo primero que dijo el presidente del Gobierno, antes de extenderse en la bondad de sus reformas y anunciar una bajada sucesiva de impuestos desde 2015. «De eso hablaré mañana», comentó sobre su intervención de clausura. Y sí habló, pero se lo ventiló en tres párrafos con una genérica mención a una «profunda y solidaria reforma fiscal». Largo me lo fiáis, Mariano Rajoy.
Otro presidente que hizo mutis por el foro fue Juan Vicente Herrera, que no apareció por el vestíbulo al término de la convención. El presidente de la Junta y líder de los populares de Castilla y León dejó para su secretario general, Alfonso Fernández Mañueco, la valoración de estos tres días. Su otro portavoz, el del Gobierno autonómico, protagonizó la anécdota de la jornada. La sala del plenario estaba tan abarrotada que le impidieron el paso. Pero José Antonio de Santiago-Juárez echó mano de una acreditación de prensa que le facilitaron y, de este modo, pudo acceder al recinto.
El presidente Herrera también fue parco en declaraciones a los medios de comunicación. Dedicó el tiempo a seguir algunos foros, conversar en pasillos y fotografiarse con militantes, así como a mantener alguna entrevista privada con dirigentes del partido. Incluso habló con Montoro, algo que no consiguió la consejera de Hacienda, a quien el ministro se le escabulló durante los tres días.
Los encuentros de los consejeros con los miembros del Gobierno, cuando se produjeron, tuvieron un resultado desigual. El titular de Fomento, Antonio Silván, ‘consiguió’ que el ministerio de Ana Pastor ‘consolidara’ los 1.300 millones previstos en Castilla y León. O sea, que los presupuestos se ejecuten.
Tomás Villanueva, consejero de Economía, solo mantuvo un breve encuentro con el titular de Industria, José Manuel Soria. Más éxito tuvo con la ministra de Empleo, Fátima Báñez, que comprometió una entrevista con la secretaria de Estado Engracia Hidalgo para hablar de los programas de políticas activas de empleo.
El responsable de Sanidad, Antonio Sáez, sí conversó con la ministra Ana Mato, aunque mejor que no se hubiera molestado. Saéz insistió en que ‘copago no’ y Mato en que ‘copago sí’. Así que la partida quedó en tablas.
La consejera de Familia, Milagros Marcos, con su sobresaliente en Dependencia bajo el brazo, se dedicó a intercambiar experiencias con sus homólogos de otras comunidades. Alicia García tuvo una productiva conversación con Soria sobre turismo y Silvia Clemente ya tenía muy visto al ministro de Agricultura. Miguel Arias Cañete era el favorito en las quinielas como cabeza de lista elecciones europeas, pero la designación no se produjo.
Ayer, Rajoy mandó a los suyos a predicar la buena nueva de la recuperación económica. Desde el Miguel Delibes, salieron para dispersarse por todo el país. Era la una. A las dos, hora a la que se habían fijado los refuerzos, una interminable cola de taxis se extendió frente al Auditorio. Los taxistas se quedaron compuestos y sin clientes.